El impactante caso real en la Ciudad de México que fue llevado al cine con Gael García Bernal en su protagónico
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Esta no es una película de respuestas fáciles. Es una experiencia que observa, acompaña y deja al espectador con una sensación amarga pero necesaria.

Hablar de Gael García Bernal es hablar de un actor que nunca eligió el camino fácil. Desde muy joven dejó claro que no quería encasillarse ni vivir de un solo éxito. Desde Amores perros, El crimen del Padre Amaro, Y tu mamá también y hasta Coco, su filmografía está llena de riesgos, personajes incómodos y decisiones poco complacientes, tanto en México como en el cine internacional.

Y si algo ha sido una constante en su carrera ha sido su interés por historias profundamente ligadas a México. No desde el folclor superficial, sino desde las grietas: identidad, clase social, violencia, culpa y fracaso. Películas que retratan momentos específicos del país y los convierten en algo universal.

En ese camino, Gael se involucró en un proyecto que no solo reconstruye una época muy concreta, sino uno de los episodios más insólitos y vergonzosos de la historia cultural de la Ciudad de México. Un caso real tan absurdo como doloroso, tan increíble que parece inventado, pero no lo es.

El robo que sacudió a todo un país

La película es Museo, dirigida por Alonso Ruizpalacios y protagonizada por Gael García Bernal. La historia se sitúa en 1985, en una Ciudad de México aún golpeada emocionalmente por los devastadores sismos de septiembre.

Juan Núñez y Benjamín Wilson son dos jóvenes estudiantes de veterinaria que viven en Ciudad Satélite, en los suburbios de clase media del entonces DF. Su rutina es monótona: escuchan a Bowie, fuman mota y manejan sin rumbo entre los circuitos interminables del barrio. Nada parece tener demasiado sentido, hasta que deciden ejecutar un plan que cambiará sus vidas y la historia cultural del país.

Una madrugada que se volvió leyenda

En la madrugada de Navidad, Juan y Benjamín entran a la Sala Maya del Museo Nacional de Antropología e Historia. Sin armas, sin violencia, sin una gran logística digna de película de Hollywood. Y aun así, logran sustraer 143 piezas arqueológicas de valor incalculable.

Ellos no lo saben en ese momento, pero acaban de herir el orgullo de toda una nación. El robo no solo desata una cacería policiaca sin precedentes, sino también una persecución emocional. Sus propias familias terminan involucradas. La pregunta deja de ser cómo lo hicieron y se convierte en por qué lo hicieron.

Más que un thriller, un retrato generacional

Lo que distingue a Museo de otras películas de crimen es su enfoque. El robo no nace de la ambición económica, sino de algo mucho más difuso: aburrimiento, frustración, ego y necesidad de sentirse especial. Y eso es lo que vuelve la historia tan incómoda. Porque no habla de criminales profesionales, sino de jóvenes comunes que cruzan una línea sin entender del todo las consecuencias.

Museo fue aclamada en festivales y ganó el premio a Mejor Guion en el Festival Internacional de Cine de Berlín en 2018. Un reconocimiento que confirmó algo importante: las historias mexicanas, cuando se cuentan con honestidad y riesgo, pueden resonar en cualquier parte del mundo. Y hoy puedes verla por Netflix.

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