Pese a ser uno de los actores más conocidos en la industria, Jack Black aún se arrepiente de este error.
Todos tenemos en la memoria alguna película o personaje icónico de Jack Black, porque este actor es uno de los más famosos, versátiles y divertidos del cine estadounidense. Nació en Santa Mónica, California, y durante décadas su carrera se ha caracterizado por una mezcla poco común de comedia física, carisma y una sorprendente disciplina actoral. Además, su una personalidad energética que se expresa por una voz inconfundible, lo destaca tanto en películas tradicionales como clásicos de la animación (interpretando a Po en la saga de Kung Fu Panda), manteniéndose como una figura clave de esta industria.
Su llegada a la actuación fue temprana en comerciales y pequeños papeles televisivos durante los años noventa, mientras estudiaba teatro, a la par que desarrolló su faceta musical al formar la banda Tenacious D, como un proyecto que le permitió explorar el humor, el rock y la actuación escénica de manera simultánea. Esta combinación de música y comedia moldeó su estilo y finalmente le abrió las puertas en Hollywood.
Todo un personaje en el mundo del espectáculo
Su reconocimiento masivo llegó con películas como High Fidelity del 2000, donde demostró que podía robar escena incluso en papeles secundarios, y más tarde Escuela del Rock, que lo consolidó como protagonista de comedia, interpretando a un músico excéntrico expulsado de su banda, que por problemas de dinero acepta dar clases de música a un grupo de niños de 5° grado de una escuela conservadora, enseñándoles el fascinante mundo de la música pero ocultando una peligrosa traición.
Después, títulos como Nacho Libre, Una guerra de película y Jumanji alternaron la comedia con la aventura y acción, expandiendo su carrera. Para 2008 llegó a uno de sus espacios más exitosos como actor de doblaje con Po de la exitosa saga de DreamWorks Kung Fu Panda, y habría pertenecido a las franquicias de Disney si no hubiera sido tan quisquilloso con uno de los personajes más famosos de Pixar.
Tarde, más de 15 años tarde, y Jack Black aún se arrepiente
Y es que tras el éxito de Escuela del Rock, Jack Black fue pensado para ser la voz de Síndrome en Los Increíbles, que no solo es una de las películas más famosas de Disney y Pixar, sino una franquicia valuada en más de mil 800 millones de dólares.
Durante el proceso de casting, el actor decidió rechazar el papel, que finalmente fue interpretado por Jason Lee, no tenía "la profundidad suficiente" como para merecerse su interés, por lo que años más tarde -durante una charla en Capital FM- dijo sentirse mal de "haber sido tan insoportable".
Dije que no porque pensaba: "¿Brad Bird (el director de la cinta)? ¡Nunca he oído hablar de él!", y entonces le dije: "El personaje que propones es una especie de villano, pero un poco soso. Me interesa, pero me gustaría ver una reescritura. ¿Podrías añadirle algo de profundidad?", a lo que él me respondió: "olvídalo".... Aprendí una valiosa lección porque, cuando se estrenó la película, era una de las mejores de la historia y me pregunté: "¿Por qué fui tan difícil?".
Dentro de la trama Los Increíbles, Síndrome es el principal antagonista y su maldad parte del resentimiento hacia su mayor ídolo, Mr. Increíble, quien lo rechazó como su pupilo tras un encuentro en el que la aparición de Síndrome, provocó uno de los casos más polémcios su carrera como superhéroe.
Tras este desplante, Síndrome se propone crear un plan para atrae a antiguos héroes a una isla secreta donde, tras estudiarlos y robarles su ingenio, los caza y elimina mientras perfecciona su creación más poderosa, el Omnidroid, que desencadena caos y conflicto en el mundo.