Despídete de dormir temprano: la película de acción frenética en Netflix que te mantendrá despierto toda la madrugada
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Si buscas una película de acción convencional, esta no es. Si quieres algo que te sacuda, te hipnotice y te deje despierto hasta altas horas de la noche, entonces sí.

Hay películas de acción que no solo entretienen: redefinen las reglas del juego. Ahí está Duro de matar, que cambió para siempre al héroe invencible por uno vulnerable y humano. Rápidos y Furiosos, que convirtió las persecuciones en un espectáculo global. O Misión Imposible, que elevó la acción al límite físico real gracias a Tom Cruise. Todas marcaron un antes y un después.

Pero hay una película que hizo algo distinto. No quiso parecerse a ninguna. No pidió permiso, ni suavizó la violencia, ni buscó ser elegante en el sentido tradicional. Esta película apostó por el exceso, la estilización extrema, la venganza pura y una protagonista que no necesitaba ser explicada. Solo necesitaba avanzar y cobrar cuentas pendientes.

La película que convirtió la venganza en arte

Kill Bill, la obra más desatada y personal de Quentin Tarantino, es una de las películas de acción más influyentes del siglo XXI y hoy puedes verla en Netflix. Protagonizada por Uma Thurman, la cinta sigue a "La Novia", una asesina traicionada que despierta de un coma con un solo objetivo: vengarse uno por uno de quienes destruyeron su vida.

Lo que hace especial a Kill Bill no es solo la cantidad de acción, sino cómo está filmada. Tarantino mezcla cine de artes marciales, westerns, anime y exploitation sin miedo al exceso. Cada referencia suma. Cada exageración es intencional. La violencia no busca realismo: busca impacto.

Una protagonista imposible de olvidar

La Novia no habla de más. No explica su dolor ni pide empatía. Ella avanza, cae, se levanta y sigue. Es una figura casi mítica, construida a partir de silencios, miradas y explosiones de furia. Uma Thurman entrega uno de los personajes más icónicos del cine moderno sin necesidad de discursos épicos. No es una heroína tradicional. Es una fuerza imparable.

¿Por qué no podrás dormir después de verla? Porque Kill Bill deja el cuerpo con el pulso acelerado. La cabeza queda llena de imágenes imposibles de borrar. Es una experiencia que exige atención total y te la cobra con creces.

A más de veinte años de su estreno, Kill Bill sigue viéndose fresca, arriesgada y provocadora. Muchas películas intentaron imitarla. Pocas entendieron por qué funcionaba. Porque no se trataba solo de violencia, sino de estilo, identidad y personalidad absoluta detrás de la cámara.

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