Además de ser uno de los personajes literarios mejor adaptados al cine por Ian McKellen, la figura de Gandalf posee una popularidad mundial y aquí te hablaremos sobre uno de sus mayores misterios.
Ian McKellen es uno de los actores más reconocidos del teatro y cine británico, con una trayectoria marcada por Shakespeare, el cine de autor y grandes producciones como la trilogía de El Señor de los Anillos, dirigida por Peter Jackson. El cineasta recurrió a McKellene porque buscaba una figura con autoridad escénica y profundidad dramática que a su vez transmitiera la presencia moral del personaje de Tolkien.
Tras leer la obra literaria y comprender la dimensión filosófica y simbólica del personaje, Ian McKellen aceptó esta propuesta y en diversas entrevistas ha señalado que Gandalf representaba una figura de sabiduría y contención para el resto de personajes, que un ejemplo de autoridad o poder explícito, remarcando así el grandioso éxito que su interpretación tuvo para los amantes de la fantasía.
"Estuve allí, Gandalf, hace 3 mil años": el misterio de por qué el mago blanco no estuvo en la última batalla contra Sauron
Sin embargo, dentro del universo narrativo de Tolkien, Gandalf no aparece en la Batalla de la Última Alianza contra Sauron, que marca el final de la Segunda Edad, cuando Elfos y Hombres, liderados por Gil-galad y Elendil, derrotaron físicamente a Sauron tras la Batalla de Dagorlad y el asedio de Barad-dûr, cuando Isildur le cortó el Anillo Único.
Esta ausencia -que fue considerada un error narrativo por muchos de los lectores y fans de Tolkien- se explica en que durante ese conflicto, Gandalf aún no había llegado a la Tierra Media en la forma que conocemos. Existía como Olórin o un Maia, que es un ser inmortal subordinado a los Valar, que residía principalmente en Valinor. Allí era conocido por su sabiduría y compasión, influenciado por Nienna, la Vala asociada al dolor y la misericordia.
El pasado de Gandalf, antes de ser conocido como el mago gris
Los Istari, orden a la que Gandalf pertenecería como Gandalf el Gris, fueron enviados a la Tierra Media hasta la Tercera Edada, cuando la amenaza de Sauron reapareció. Su misión estaba estrictamente delimitada a aconsejar y guiar a los pueblos libres, y no imponer su poder ni liderar ejércitos -como más tarde nos quedaría en claro, cuando Gandalf (interpretado por McKellen en La comunidad del anillo), rechaza el ofrecimiento de Frodo (Elijah Wood) para quedarse con él-.
Y aunque en la literatura la versión de este encuentro en La comunidad del anillo es distinta, la intervención directa en grandes batallas estaba prohibida para evitar que el destino del mundo fuera decidido por fuerzas divinas.
De este modo, la ausencia de Gandalf en la primera gran guerra contra Sauron no es una omisión narrativa, sino una consecuencia coherente de la mitología de Tolkien, ya que cuando finalmente aparece en El Señor de los Anillos, Gandalf cumple exactamente la función para la que fue enviado al actuar como un estratega moral y catalizador de decisiones, dejando que sean los pueblos de la Tierra Media quienes enfrenten su propio destino.