37 años después, incluso cuando creemos haberlo visto todo, 'Dragon Ball' todavía guarda secretos.
Hay personajes que sentimos que conocemos de toda la vida. Como si siempre hubieran sido exactamente así. En Dragon Ball Z pasa mucho: Goku con su traje naranja, Vegeta con su sentido orgulloso y Gohan, el niño tímido que cargó con un destino demasiado grande desde muy pequeño.
Gohan creció frente a nosotros. Lo vimos pasar de un niño asustado a un guerrero capaz de superar a todos cuando la situación lo exigía. Y con él crecieron sus diseños: el corte de cabello, la ropa y las expresiones. Todo eso quedó grabado en la memoria colectiva de los fans como si hubiera sido así desde el principio.
Pero no. Como casi todo en Dragon Ball, hubo una versión previa. Un primer intento que estuvo ahí y que durante décadas pasó desapercibido para la mayoría. Uno que hoy, 37 años después, ha vueltp a circular y deja claro que Gohan pudo haber sido un poco diferente.
El arte perdido que casi nadie vio
La revelación viene directamente del pasado. En 1989, Akira Toriyama realizó una ilustración especial de Gohan que muy pocos fans modernos han visto alguna vez. No apareció en un libro recopilatorio famoso ni se popularizó con el tiempo. Fue publicada en el número 18 de la Weekly Shonen Jump, lanzado el 4 de abril de 1989.
La imagen muestra a Gohan con apenas cinco años, usando por primera vez el traje de combate que le regaló Piccolo. Pero no es exactamente el Gohan que recordamos. Hay detalles que saltan a la vista.
Un Gohan un poco diferente
Lo primero que llama la atención es su proporción corporal. Este Gohan se ve un poco más delgado y más frágil. Sus rasgos faciales son distintos, menos redondeados, con una mirada que transmite más rencor que ternura.
¿Por qué cambió? Como ocurrió con muchos otros elementos de Dragon Ball, el diseño evolucionó conforme la historia avanzaba. Toriyama ajustó a Gohan para hacerlo más cercano emocionalmente al público. Más reconocible y fácil de querer.
Ese Gohan extraño de 1989 podía funcionar en papel, pero quizá no conectaba igual con lectores jóvenes que necesitaban empatizar con él rápidamente. Así que el autor suavizó líneas, redondeó rasgos y transformó al personaje en ese niño adorable y asustadizo que todos recordamos de la saga de los Saiyajin.
El valor de estas reliquias
Que esta ilustración haya permanecido relativamente oculta durante casi cuatro décadas dice mucho de lo vasto que es el legado de Dragon Ball. Incluso hoy siguen apareciendo bocetos, artes promocionales y diseños alternativos que cambian la forma en que vemos a los personajes.
Y también nos recuerdan algo importante: los personajes que amamos no nacen perfectos. Se construyen, ajustan y evolucionan.