Parece un video casero pero es una obra maestra: la película en Netflix y Mubi que te romperá el alma con la relación entre un padre joven y su hija
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Si buscas una película profundamente humana, íntima y dolorosamente hermosa, esta es una de esas obras que no se olvidan nunca.

Hay películas que no parecen películas. No tienen grandes giros ni escenas diseñadas para impresionar. Parecen fragmentos de recuerdos sueltos que podrían estar grabados en una cámara vieja, olvidada en un cajón. Quizá por eso mismo, duelen más que cualquier drama explícito.

En los últimos años, tanto Netflix como Mubi han apostado por este tipo de cine íntimo. Historias pequeñas, personales, que no te gritan lo que debes sentir. Simplemente te colocan ahí y confían en que algo se active dentro de ti. Y una película en su catálogo es exactamente eso: como si alguien hubiera encontrado unas cintas familiares y decidiera compartirlas.

Un verano cualquiera que no lo era.

La película es Aftersun, una de las obras más aclamadas del cine reciente y disponible tanto en el gigante del straming como en Mubi. Dirigida por Charlotte Wells, la cinta sigue a Sophie, una niña que pasa unas vacaciones con su padre Calum en un resort en Turquía. Ella lo ve como alguien divertido, cercano, imperfecto. Años después, como adulta, intenta reconstruir quién era realmente ese hombre.

Calum, interpretado por Paul Mescal, es joven, cariñoso y profundamente frágil. Ama a su hija, pero carga con un peso que no sabe cómo compartir. Sophie, en cambio, vive el presente: juega, observa y aprende sin saber que está formando recuerdos que, años después, dolerán.

El truco emocional que te destroza

Aftersun no te dice qué pensar. Te obliga a recordar y a pensar en tus propios padres. En lo que sabías de ellos cuando eras niño y en todo lo que no entendiste hasta mucho después. La película funciona como la memoria: incompleta, fragmentada, injusta.

Las grabaciones caseras, los reflejos en los espejos, las escenas repetidas desde distintos ángulos, todo construye una sensación de nostalgia rota. No la nostalgia feliz, sino esa que viene acompañada de culpa, preguntas sin respuesta y la certeza de que algo importante se perdió en el camino.

Por qué no se olvida

Sin entrar en spoilers, cuando termina Aftersun, no hay un cierre claro. No hay respuestas definitivas. Solo queda una sensación extraña, como si hubieras recordado algo propio que no sabías que estaba ahí. Algo que no puedes explicar del todo, pero que pesa.

No es una película para ver distraído, ni tampoco es de una que disfrutas en el sentido tradicional. Es una que te acompaña durante días. Que vuelve en forma de pensamientos sueltos, imágenes y canciones.

Que una película tan silenciosa haya conectado con tanta gente no es casualidad. Aftersun demuestra que no se necesita espectacularidad para ser devastador. A veces basta con observar con honestidad.

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