Ciencia ficción de "bajo presupuesto": 7 joyas ocultas que lograron maravillas sin efectos especiales millonarios
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Estas películas no intentaron competir con los gigantes de Hollywood. Jugaron en otro terreno. Apostaron por el riesgo, por la confianza en el espectador y por historias que no necesitaban verse caras.

Durante años, la ciencia ficción ha estado asociada a presupuestos descomunales, pantallas verdes infinitas y toneladas de CGI. Naves gigantes, explosiones espaciales y mundos creados por computadora. Basta pensar en franquicias modernas como Avatar de James Cameron, Star Wars y Duna como para asumir que, sin millones de dólares, el género simplemente no funciona.

Pero esa idea es tramposa. Porque antes, y también ahora, hubieron cineastas que entendieron algo fundamental: la ciencia ficción no vive de los efectos, vive de las ideas. Y justo ahí es donde aparecen estas joyas. Películas hechas con recursos limitados, sets mínimos y trucos sencillos, que compensaron todo eso con guiones afilados, imaginación pura y una confianza absoluta en el espectador.

'Primer' (2004)

Probablemente la película de viajes en el tiempo más compleja jamás hecha y también una de las más baratas. Dirigida, escrita y protagonizada por Shane Carruth, Primer no te explica nada de forma dulce. Te lanza una máquina del tiempo casera y espera que sobrevivas intelectualmente. Confusa, brillante y obsesiva.

'Coherence' (2013)

Una cena entre amigos. Un cometa pasando por el cielo. Y de pronto, realidades paralelas chocando sin previo aviso. Coherence logra un thriller de universos múltiples casi sin mostrar nada "especial". Todo ocurre en conversaciones, decisiones mínimas y miradas de pánico. Angustiante y adictiva.

'District 9' (2009)

Aunque hoy se recuerda como un éxito, District 9 nació como una apuesta arriesgada con recursos limitados. Alienígenas marginados en Sudáfrica, grabados como si fueran parte de un documental. Su fuerza no está solo en los efectos, sino en su brutal comentario social.

'Moon' (2009)

Soledad, rutina y clonación en una base lunar. Moon se apoya casi por completo en la actuación de Sam Rockwell y en una atmósfera melancólica. Minimalista, introspectiva y devastadora sin levantar la voz.

'Dark City' (1998)

Una distopía neo-noir donde la ciudad cambia mientras duermes y nadie recuerda quién es realmente. Dark City mezcla cine negro con ciencia ficción existencial, creando un mundo opresivo con sets reutilizados y una estética poderosa. Fue incomprendida en su momento pero hoy es de culto absoluto.

'The Man from Earth' (2007)

Aquí no hay naves, ni futuros lejanos. Solo una sala, varios profesores y una pregunta imposible: ¿qué pasaría si un hombre fuera inmortal? Toda la película es una conversación. Y aun así, es una de las experiencias más fascinantes del género. Demuestra que un buen guion lo es todo.

'Pontypool' (2008)

Una estación de radio en un pequeño pueblo. Un virus que no se transmite por mordidas, sino por el lenguaje. Pontypool convierte la palabra en amenaza y crea terror puro desde el sonido y la sugestión. Original, perturbadora y muy inteligente.

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