Cómo el show de Bad Bunny transformó 13 minutos de música en cine de autor. La muerte del concierto televisado llegó en el Super Bowl 2026
Jessica Campos
-Redactora
Algunas de mis películas favoritas son 'Birdman', 'Begginers' y 'L'âge atomique'. El cine de terror me da miedo, me gustan los comics, y mis géneros favoritos son la fantasía y la animación. Estudié Comunicación, hice cine, teatro, T.V. y danza, y algún día terminaré mi carrera en Historia.

Nos guste o no, el show del medio tiempo del Super Bowl 2026 con Bad Bunny cambió la historia del entretenimiento para siempre.

Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny, hizo historia con su presentación del medio tiempo del Super Bowl 2026 al incluir a la comunidad latina en él y detallar, a través de una historia narrada en 13 minutos con 40 segundos por televisión, la vida común de millones de personas en los países dentro de América, América Latina, y por supuesto países como Estados Unidos, completamente en español.

Esto es inédito, importante y sumamente interesante porque por primera vez en las sesenta ediciones del Super Tazón, un artista -Bad Bunny- dio un espectáculo hablado completamente en su idioma natal, descentralizando el lenguaje, abordando además ideologías y problemáticas sociales a su paso, y confrontando con miles de referencias a la audiencia sobre temas complejos -como el trabajo informal, la vida en el campo, el sexo, la música, la política, la migración, la desigualdad económica, la informalidad e ilegalidad, así como la narrativa visual de lo qué es lo vemos en televisión y cómo lo hacemos tanto para informarnos como para entretenernos-. Todo esto, dentro de uno de los espectáculos más vistos en todo el mundo, y en un contexto complejo, violento y agresivo contra millones de migrantes de todas las edades y condiciones sociales en ese país.

La razón por la que Bad Bunny hizo cine en el show del medio tiempo del Super Bowl 2026

Al inicio del medio tiempo, no vimos a un artista llegar a un escenario y centrar la atención en su imagen, sino que primero tuvimos un corte visual que, en español, tipografía cursiva y letras blancas colocadas en un contraste incómodo sobre un fondo texturizado en color verde, rompió la narrativa visual de la transmisión del partido para avisarnos que estábamos a punto de ver un corte distinto, que terminó por sumergirnos en una maravillosa y emotiva narración contada en otro idioma.

Y como los intermedios dentro de una narración -ya sea literaria, cinematográfica o teatral-, sirven para gestionar el ritmo de lo que se cuenta, darle un respiro al espectador, estructurar la trama e invitar a quien se encuentra con ella a reflexionarla, lo que Bad Bunny hizo con su show del medio tiempo en el Super Bowl 2026, comenzó siendo cine.

Por otra parte, hay que destacar que en su propuesta de entretenimiento, Bad Bunny siguió una línea de autor -como lo ha hecho con el resto de su música y trayectoria- para hablar de un contexto real y de cómo en medio de una fiesta deportiva -considerada la mayor del mundo y la que premia los mejores valores de Estados Unidos-, el gobierno de Donald Trump -presidente del país- detiene, deporta, violenta y discrimina a millones de migrantes legales e ilegales en Estados Unidos, con formas sumamente inhumanas y violentas tal como lo vemos en las historias distópicas más desgarradoras y estrenadas hace décadas en el cine, como Children of Men.

Además el espectáculo de Bad Bunny hizo una ruptura narrativa dentro de la trama que el Super Bowl solía contarnos, porque no apareció solo fue el espectáculo de un artista sobre un escenario entreteniéndonos y cantando sus alegres melodías, sino la selección de una propuesta, referencias sonoras, visuales y hasta culturales que se remitió a figuras arquetípicas y folklóricas -como la del jilguero- emitiendo mensajes que bien podrían catalogarse de ideológicos, sociales y hasta políticos, para llevar así lo que antes era un simple espectáculo de medio tiempo con el fin de entretener, a un montaje audiovisual disruptivo que hizo eco en el mundo, nos tiene aquí, reflexionando y emocionados ante lo que vimos y sentimos, pese a que lo arriesgara y expusiera -como artista latino- a quedar cancelado dentro de una industria que se ha fortalecido en el habla inglesa, surgió en el habla inglesa, y se encuentra dentro de territorio estadounidense, que actualmente es hostil con el resto de los americanos.

Un medio tiempo necesario para recordar a quienes hacen el entretenimiento posible

En otro aspecto, al presentarse en el show de medio tiempo, Bad Bunny nos llevó al campo, nos mostró a personas realizando la pisca, trabajando en oficios y servicios, así como realizando actividades que bien podrían resultar un referente del estereotipo latino, y a través de su música también nos contó sobre el progreso y transformación de sí mismo -como persona y artista- yendo de interpretar Titi me preguntó al inicio del espectáculo, a cerrar con DtMF mostrándonos que su protagonista -una vez más, él mismo- dejó una forma de pensar y se dio cuenta de que al final de este viaje, lo único que importa es saber aprovechar el momento con quienes más amamos -y quienes irónicamente, más allá de cuestiones ideológicas y raciales- son otros seres humanos.

Además, en su show del medio tiempo del Super Bowl, Bad Bunny hizo cine y mató la forma tradicional de transmitir conciertos al valerse de decenas de recursos cinematográficos para conmovernos, divertirnos y entretenernos.

Así que si vemos a detalle el show del medio tiempo de Bad Bunny, no solo vemos puestos de comida ni referentes graciosos o nostálgicos a la vida latina, sino a cómo se vive la vida en las calles de América Latina, y cómo se sobrevive a su precariedad -la cual en gran medida es consecuencia del impacto de decisiones políticas, tomadas por países como E.U.A en el pasado-.

Por si fuera poco, valiéndose de retratar la alegría, la diversión, la sensualidad, lo sexual y la libertad, Bad Bunny nos muestra la forma real en que millones de personas viven y comparten su felicidad, creatividad y formas de entretenerse todos los días.

Sobre los recursos narrativos y cinematográficos que podemos ver, tenemos narrativas paralelas, un grandioso e impresionante plano secuencia, un guion previamente detallado, iluminación, sonido, montaje, encuadres y enfoques que intensificaron los elementos emotivos con los que Bad Bunny nos contó su show: la vida de los llamados latinos como un movimiento constante en el que es válido fusionar la alegría con la tristeza, el amor con el dolor, el sufrimiento con ira, la rabia y el miedo, la esperanza como guía, y todo esto como parte de los recursos a nuestro alcance para sobrevivir y, más tarde, alcanzar la dignidad.

Finalmente, al valerse de estos recursos y sumarle los tecnológicos -como una transmisión en tiempo real, difundida en medios digitales o redes sociales que a través del internet, la repetición de escenas, secuencias e imágenes para transmitir una historia, abren otras narrativas y formas de interpretación-, Bad Bunny transformó la forma de contar historias en directo y por T.V., de presentar el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl, y de hablar de lo que sucede en el mundo.

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