La historia de Ash y Pikachu no recuerda que no siempre obtenemos lo que creemos querer. Y que, en ocasiones, lo inesperado termina siendo mejor que el plan original.
Hay decisiones en la ficción que parecen pequeñas hasta que cambian todo. Un giro de guion, un personaje que llega tarde o un puerta que no se abre. Y en el caso de Pokémon, una elección que nunca ocurrió, pero que pudo haber reescrito la historia completa del anime.
Porque hoy es imposible imaginar a Ash sin Pikachu. Son prácticamente una sola entidad. El niño eterno y el ratón eléctrico son el dúo que definió generaciones. Pero lo curioso es que ese compañero inseparable no fue exactamente la primera opción soñada.
De hecho, si las cosas hubieran salido como Ash quería, el rumbo del anime habría sido completamente distinto. Y probablemente el ícono amarillo no sería el rostro mundial de la franquicia.
La elección que no fue
En el universo del anime, cuando Ash llega tarde al laboratorio del Profesor Oak y descubre que los Pokémon iniciales ya fueron elegidos, el destino lo empuja hacia Pikachu. No fue planeado ni fue su primera intención: fue lo que quedó.
Pero si Ash hubiera tenido la oportunidad de escoger entre los tres iniciales clásicos, su decisión estaba clara: primero Squirtle, después Bulbasaur y, al final, Charmander. Pikachu ni siquiera estaba en la lista.
Este detalle cambia la perspectiva de toda la historia. Porque demuestra que el compañero que terminó marcando su vida no era el que él había imaginado. Fue una coincidencia o una imposición narrativa que terminó convirtiéndose en el corazón del anime.
Squirtle: el favorito silencioso
Squirtle no solo era adorable. También tenía actitud. En el anime, cuando finalmente aparece el famoso "Escuadrón Squirtle", queda claro que es un Pokémon con carácter fuerte, leal y listo para el combate.
Quizá por eso Ash lo veía como su primera opción ideal. Era equilibrado, resistente y tenía ese aire travieso que encajaba con su personalidad.
Bulbasaur representaba estabilidad. Charmander, poder en potencia. Pero Squirtle tenía algo distinto que conectaba. Y aun así, nunca fue el elegido oficial.
Pikachu: el accidente perfecto
El hecho de que Pikachu fuera la última alternativa disponible es, en retrospectiva, casi poético. Porque al principio, su relación fue todo menos idílica. Pikachu desobedecía, ignoraba órdenes y se negaba a entrar en su Pokébola.
No fue amor a primera vista. Pero justo ahí radica la magia. La conexión entre ambos se construyó con esfuerzo, confianza y momentos compartidos. No fue una alianza cómoda, sino una relación que se ganó. Y esa evolución emocional terminó siendo mucho más poderosa que una elección planeada.