Hollywood ha avanzado. Pero las actrices siguen lidiando con expectativas que rara vez se imponen de la misma manera a sus colegas masculinos.
En los últimos años, el cine ha empezado a hablar más fuerte sobre el cuerpo, la presión estética y la libertad de ser sin pedir permiso. Ahí está La sustancia, con Demi Moore, poniendo el dedo en la llaga sobre el paso del tiempo y la obsesión por la juventud. O Barbie, protagonizada por Margot Robbie, que convirtió una muñeca en excusa perfecta para cuestionar expectativas imposibles.
Pero lo irónico es que incluso las actrices que encabezan estos discursos siguen enfrentándose a comentarios que parecen sacados de otra época. Porque ni siquiera la actriz de Cumbres borrascosas se ha salvado de la misoginia disfrazada de "consejo".
Un "regalo" que no era tal
Durante una charla reciente, Robbie recordó uno de los momentos más incómodos al inicio de su carrera. No fue una audición fallida ni una crítica en redes. Fue algo mucho más directo.
Según contó, un actor con el que trabajaba decidió darle un libro como supuesto gesto amable. El título: "Why French Women Don’t Get Fat". Básicamente, una publicación centrada en cómo comer menos para mantenerse delgada.
"Muy, muy al inicio de mi carrera, un actor con el que trabajé, un actor hombre, me regaló un libro llamado 'Why French Women Don’t Get Fat' y básicamente era un libro que te decía que comieras menos", recordó Robbie, aún impactada por la situación. "Yo pensé: 'Wow, vete al carajo, amigo'", dijo en una entrevista con GOAT Talk.
El peso de las expectativas
El comentario no fue inocente. En una industria donde el cuerpo femenino ha sido examinado hasta el cansancio, ese "detalle" llevaba implícito un mensaje claro: encajar o desaparecer.
Lo más fuerte es que esto ocurrió cuando apenas comenzaba su trayectoria. Antes de convertirse en productora, de liderar proyectos multimillonarios y de ser uno de los nombres más influyentes de Hollywood. Y aun así, ya había alguien dispuesto a opinar sobre su cuerpo sin que ella lo pidiera.
De la presión al control creativo
Con el paso del tiempo, Margot Robbie no solo consolidó su carrera como actriz, sino que empezó a producir sus propios proyectos. Tomó control de las historias que quería contar y eligió personajes complejos, arriesgándose.
Y quizá por eso su testimonio resuena tanto ahora. Porque mientras películas como Barbie cuestionan los estándares imposibles, detrás de cámaras la batalla ha sido constante. Comentarios, sugerencias "bien intencionadas" y hasta libros no solicitados.
Todos son pequeños recordatorios de que la misoginia no siempre grita. A veces se presenta con una tapa dura y una portada elegante. El hecho de que Robbie comparta esta experiencia no es solo anécdota. Es señal de que el problema no ha desaparecido, incluso para quienes parecen tenerlo todo.