Queda claro que en Netflix hay espacio para mucho más que bailes, triángulos amorosos y nostalgia ochentera. También hay lugar para el fin del mundo explicado con ecuaciones.
En Netflix no todo son vestidos pastel como con la cuarta temporada de Bridgerton, monstruos ochenteros en Stranger Things o fenómenos musicales tipo Las guerreras K-Pop. La plataforma también juega en otra liga: la de la ciencia ficción dura, compleja y cero complaciente.
Porque sí, mientras muchos esperan romances y nostalgia, hay otro grupo contando los días para que regresen las teorías científicas imposibles, los dilemas cósmicos y las amenazas que vienen desde el espacio profundo. Y por fin hay noticias.
La cuenta regresiva terminó (al menos en el set)
El rodaje de la segunda temporada de El problema de los tres cuerpos ya concluyó. Después de dos años de silencio y especulación, la producción ha cerrado cámaras y confirmó que la serie volverá en 2026.
Para quienes quedaron con la cabeza dando vueltas tras la primera entrega, esto es enorme. La adaptación de la trilogía escrita por Liu Cixin fue uno de los lanzamientos más ambiciosos de Netflix en ciencia ficción reciente. Y no solo por su historia, sino también por el equipo detrás.
Fue la primera gran colaboración entre la plataforma y el dúo David Benioff y D. B. Weiss, conocidos por haber llevado a la pantalla Game of Thrones. Eso, por sí solo, elevó las expectativas al máximo. Pero también el presupuesto también estuvo a la altura, siendo una de esas producciones donde cada episodio se siente cinematográfico.
Una historia que no es para distraídos
Si algo caracterizó a la primera temporada fue su densidad narrativa. No es una serie para ver mientras revisas el celular. Habla de física teórica, contacto extraterrestre, crisis existenciales y el posible colapso de la civilización humana.
El famoso "problema de los tres cuerpos", que da título a la historia, parte de una cuestión científica real: la imposibilidad de predecir con precisión el movimiento de tres cuerpos celestes interactuando entre sí. A partir de ahí, la trama se expande hacia dimensiones mucho más inquietantes.
¿Qué podemos esperar en 2026?
Aunque los detalles de la nueva temporada se mantienen bajo llave, quienes han leído la trilogía saben que lo que viene escala de forma brutal. Más grande, arriesgado y filosófico.
Si la primera temporada sembró el miedo, la siguiente podría explorar consecuencias mucho más profundas para la humanidad. Netflix apostó fuerte por esta serie. Y que haya cerrado rodaje confirma que la plataforma sigue confiando en ella como una de sus producciones insignia fuera del terreno romántico o juvenil.