'Naruto' es uno de los animes más famosos de todos los tiempos, pero uno de sus personajes no cumplió las expectativas de su creador. Aquí te contamos el por qué.
Dentro del universo de Naruto, uno de los personajes más llamativos es Kimimaro, cuya recepción entre el público resultó muy distinta a la que esperaba su creador, Masashi Kishimoto. Esto porque de acuerdo con declaraciones del propio autor en una entrevista con Fuji TV, no siempre logró anticipar qué sus personajes conectarían realmente con los lectores.
Kishimoto explicó también que algunos protagonistas secundarios alcanzaron una popularidad que incluso lo sorprendió. Este es el caso de Kakashi Hatake, mientras que figuras como Jiraiya también se consolidaron como favoritos del público, pero quienes esperaban fueran adorados terminaron generando repulsión entre la audiencia.
Un personaje odiado en 'Naruto' que habría tenido un destino muy diferente
En ese contexto aparece Kimimaro, quien aparece durante el arco de Escape de Sasuke, en el capítulo 199 del manga. Este fue concebido como una figura relevante dentro del grupo de Orochimaru, con una presencia inquietante y habilidades poco convencionales, cuyo principal distintivo era su kekkei genkai, que le permitía manipular la estructura ósea de su propio cuerpo como arma de combate.
Desde la perspectiva narrativa, Kimimaro tenía todos los elementos para impresionarnos mediante su diseño llamativo, un trasfondo trágico y un poder singular que lo diferenciaba del resto de antagonistas. Pero por desgracia, la reacción del público fue inesperada y según relató Kishimoto, el personaje generó rechazo en parte de los lectores.
¿Por qué la gente odia a Kimimaro de 'Naruto'?
El motivo principal de este desagrado fue la representación explícita de su habilidad para extraer y utilizar sus propios huesos -incluida su columna vertebral- como arma. De acuerdo con la entrevista, varios lectores, y especialmente lectoras, manifestaron incomodidad ante la crudeza visual de esa técnica.
Así el caso de Kimimaro ejemplifica cómo la recepción del público puede diferir radicalmente de la intención del autor y sus intenciones, ya que aunque Kimimaro fue diseñado para impactar y ganar admiración por su poder y complejidad, terminó convirtiéndose en uno de los ejemplos más claros de cómo ciertos elementos estéticos generan disonancia con el público en lugar de fascinación. Actualmente puedes encontrar Naruto en Netflix y Crunchyroll.