Si mañana tienes que subirte al Metrobús a primera hora, piénsalo dos veces antes de darle play. Porque después de verla, cada frenón, acelerón o curva cerrada, se sentirá diferente.
Un robot asesino del futuro que viaja en el tiempo para exterminarte, como en Terminator 2: Día del juicio final. Un transatlántico "imposible de hundir" que termina en el fondo del océano, como en Titanic. Un padre con habilidades casi sobrehumanas persiguiendo criminales por Europa para rescatar a su hija, como en Búsqueda implacable. Son escenarios extremos pero lejanos. Sales del cine y sigues con tu vida porque sabes que no te pasará.
Ahora cambia la escena. Un autobús lleno a las siete de la mañana con gente que va medio dormida, con audífonos puestos y miradas perdidas en el camino, todo en un tráfico infernal. Eso sí lo conoces y vives y es por eso que esta película se siente más impactante que otras.
Un trayecto que no puede detenerse
La cinta es Speed, mejor conocida en Latinoamérica como Máxima Velocidad. Y está disponible en Disney+ por si quieres ponerte a prueba. La premisa es directa y brutal: un autobús tiene una bomba instalada que se activará si baja de cierta velocidad. No hay margen para el error ni hay espacio para frenar.
El oficial Jack Traven, interpretado por Keanu Reeves, debe subirse al vehículo en movimiento para evitar una tragedia. Dentro va Annie, el personaje de Sandra Bullock, quien termina tomando el volante cuando el conductor original ya no puede seguir. Y detrás del caos está el villano de Dennis Hopper, un hombre frío que disfruta ver cómo el reloj avanza.
Después de verla, el Metrobús ya se sentirá igual
Lo inquietante no es la bomba en sí, sino el contexto. No es un avión, no es un edificio aislado, no es una nave espacial. Es en el transporte público, el mismo que usas para ir al trabajo y donde a veces ni encuentras asiento.
Imagínate que el conductor no puede frenar. Que cada semáforo en rojo es una amenaza y cualquier obstáculo en el carril exclusivo podría ser el final. La película convierte lo cotidiano en una pesadilla en movimiento. Porque al día siguiente, cuando el Metrobús acelere más de la cuenta o tome una curva cerrada, tu cerebro va a recordar esa escena.
Acción que no te deja respirar
Desde el momento en que el autobús arranca, la tensión no baja. Tanto Reeves como Bullock aportan una vulnerabilidad real, donde ninguno se siente como superhéroe, sino como alguien que está haciendo lo que puede para sobrevivir. Todo sucede en tiempo casi real. Y tú, como espectador, vas atrapado con ellos.
Tal vez lo más perturbador es que esta historia no depende de ciencia ficción ni de conspiraciones imposibles. Solo necesita un autobús, una bomba y una ciudad que no puede detenerse. Eso es suficiente. Máxima Velocidad es un clásico del cine de acción que te hace mirar distinto algo tan simple como tu trayecto matutino.