Netflix entendió algo clave: la nostalgia vende, pero reinventar puede ser más poderoso. En lugar de repetir el pasado, tomó un recuerdo dulce y lo transformó en algo más intenso y oscuro.
En los años 90, las noches de viernes tenían dueño. El bloque de la televisión que daba inicio al fin de semana era sinónimo de risas familiares, moralejas ligeras y personajes entrañables. Series como Full House, Hechiceras y El príncipe del rap en Bel-Air definieron una era donde la televisión era cálida, predecible y reconfortante.
La nostalgia fue tan poderosa que, décadas después, varios de esos títulos regresaron con revivals que volvieron a conquistar al público. La fórmula parecía clara: tomar un clásico querido y traerlo de vuelta con el mismo tono amable.
Pero Netflix decidió hacer lo contrario con uno de los íconos adolescentes más recordados de esa época. En lugar de abrazar la comedia ligera, optó por oscurecerla mucho.
De sitcom adorable a pesadilla gótica
Se trata de El Mundo Oculto de Sabrina. Esta nueva versión reimagina por completo el origen de Sabrina Spellman. Ya no estamos ante una bruja simpática que vive situaciones cómicas con un gato parlante sarcástico y hechizos accidentales. Aquí el ambiente es sombrío, casi opresivo.
La historia arranca cuando Sabrina cumple 16 años y descubre que es mitad bruja. A partir de ese momento, debe dividir su vida entre dos mundos: el humano y el sobrenatural. Demonios, rituales oscuros, cultos y fuerzas que amenazan con desatar el caos en la Tierra. Nada de risitas grabadas de fondo.
Y aunque sigue contando con el apoyo de sus tías, Hilda y Zelda, y con la compañía de Salem, el tono es completamente distinto al de la versión noventera protagonizada por Melissa Joan Hart en Sabrina, la bruja adolescente. Aquí el humor es mínimo: el terror y el ocultismo mandan.
Una reinvención que dividió opiniones
Creada por Roberto Aguirre-Sacasa y basada en los cómics de Archie Comics, la serie no se conformó con ser una simple actualización. Apostó por un enfoque más adulto, con estética gótica y tramas que exploran temas como la identidad, el libre albedrío y el poder.
La fotografía oscura, la música inquietante y los escenarios casi teatrales le dieron una personalidad propia. No intenta parecerse a su predecesora. De hecho, parece huir de ella.
Para algunos fans fue un golpe duro abandonar la comedia encantadora de los 90. Para otros, fue la evolución necesaria para que el personaje sobreviviera en una era donde el público busca historias más complejas y arriesgadas.
¿Por qué sigue atrapando?
Porque funciona como thriller. Cada temporada eleva las apuestas, introduce amenazas más peligrosas y coloca a Sabrina frente a decisiones morales complicadas. No es solo una historia de brujería; es un relato sobre crecer, cuestionar la autoridad y enfrentar consecuencias reales.
Al final, El mundo oculto de Sabrina demuestra que incluso los íconos más luminosos de los 90 pueden renacer en clave sombría y seguir hechizando a nuevas generaciones. Hoy puedes verla en Netflix.