Para Matt Damon, 'La Odisea' de Christopher Nolan, marca el final de una era en el cine
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

'La Odisea' no solo será una nueva reinterpretación del viaje de Ulises. También podría convertirse en un símbolo de que el cine, antes que archivos digitales y discos duros, fue luz atravesando película.

Después del fenómeno que fue Oppenheimer, parecía difícil imaginar cuál sería el siguiente gran movimiento de Christopher Nolan. Pero fiel a su estilo, ambicioso, épico y un poco obsesivo con los formatos tradicionales, el director decidió mirar aún más atrás en el tiempo.

Su nueva apuesta, La Odisea, no solo promete ser una adaptación monumental del clásico griego, sino también una declaración de principios. Nolan no hace películas pequeñas- Y si alguien dudaba de que intentaría superarse otra vez después de arrasar en premios y taquilla, aquí está la respuesta.

La nostalgia del celuloide

Pero lo que nadie esperaba era que uno de sus protagonistas, Matt Damon, viera este proyecto como algo más que una superproducción. Durante una aparición en el podcast de Netflix, Skip Intro, el actor confesó que el rodaje de La Odisea fue para él un punto de quiebre. Incluso, llegó a decir que sintió que estaba participando en la última gran película rodada en celuloide de su carrera.

Damon describió el rodaje como algo que difícilmente volverá a vivir. No solo por la escala de la producción, sino por la sensación de estar participando en un tipo de cine que parece extinguirse.

Y tiene sentido. Las grandes epopeyas rodadas con rollos de película evocan otra era. Piensan en escenarios reales, en cámaras gigantes y en equipos enormes trabajando bajo el sol durante semanas. No es solo tecnología, sino una forma de entender el cine.

Que un actor con la trayectoria de Damon lo perciba así dice mucho. Porque no está hablando de nostalgia gratuita. Está hablando de una industria que cambia a velocidad vertiginosa.

La nostalgia del celuloide

En tiempos donde casi todo se graba en digital, más práctico, más barato y más inmediato, Nolan sigue defendiendo el uso de película física como si fuera un guardián de otra época. Y no es exageración.

Rodar en celuloide implica procesos más complejos, una logística distinta y costos mucho más elevados. No hay margen para grabar horas infinitas de material. Cada toma cuenta y cada metro de película tiene peso, literalmente.

¿El fin de una era?

Cuando Damon habla de "la última gran película en celuloide", no necesariamente está anunciando el fin absoluto del formato. Pero sí está señalando algo evidente: cada vez son menos las producciones dispuestas a asumir el costo y la complejidad que implica rodar así.

La eficiencia del digital es innegable. Permite flexibilidad, reduce gastos y acelera procesos. Pero hay algo casi romántico en la idea de que todavía existan proyectos que apuesten por lo artesanal dentro de lo industrial.

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