Una mirada honesta del director que, más de dos décadas después, reconoce que la "ingenuidad" fue su mejor herramienta para conquistar Hollywood.
Este año el cine celebró el 25 aniversario de una de las trilogías más legendarias e importantes que han surgido con El Señor de los anillos, la épica aventura de fantasía basada en los libros de J.R.R. Tolkien. En su momento, parecía casi imposible poder llevar esta historia en una versión cinematográfica pero fue gracias a Peter Jackson que ante todo pronóstico decidió arriesgarse y apostar por su capacidad, ya que antes de dirigir la trilogía el cineasta neozelandés solo había realizado algunos filmes de terror independientes y de bajo presupuesto.
Al día de hoy, Jackson sigue viendo su trabajo como una gran hazaña y como un reto que no sabe cómo logró hacerlo posible tan magistralmente.
La trilogía de fantasía que cambió la historia del cine
La primera entrega llegó en 2001 con El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo y partir de ese momento, nada volvería a ser igual para Jackson, ya que además de convertirse en un éxito colosal de taquilla recaudando casi 900 millones de dólares, también se convirtió en una obra sumamente apreciada por la crítica ya que la trilogía completa ganó un total de 17 premios Oscar, 11 de los cuales fueron para la última película, El Retorno del Rey y en total las tres películas recaudaron casi 3 mil millones de dólares en todo el mundo. Un fenómeno irrepetible y que cambió la historia del cine para siempre.
Lo más sorprendente de todo esto, es que antes de ser lanzada ni el propio director esperaba tal éxito y buen recibimiento de la audiencia, no porque dudara de su talento, al contrario, se sentía bastante seguro en aquel momento aunque admite que, en retrospectiva, no está seguro de cómo lo logró.
Una hazaña única e irrepetible para el propio Peter Jackson
En una entrevista reciente con el medio Empire con motivo del 25.º aniversario de la trilogía, el mismo director se cuestionó en tono de broma: "¿En qué estábamos pensando?".
"Hoy dudaría siquiera en considerar hacer algo así. Cuando pienso en aquel entonces, me parece casi insoportable. Era más joven, todos éramos más jóvenes: llenos de entusiasmo y también un poco ingenuos”, comentó Jackson.
El regreso de Jackson al universo de Tolkien ocurrió casi una década más tarde con la ambiciosa producción de El Hobbit. Convertir el relato en una nueva saga de tres entregas fue al igual un gran éxito en la audiencia aunque en retrospectiva, el director se quedó lejos de repetir el fenómeno cultural y el éxito rotundo que marcó su primera incursión en la Tierra Media. Gracias a su labor como director, Jackson se llevó la estatuilla dorada a Mejor director por El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey.