Por qué es el año más complicado para que Timothée Chalamet gane el Oscar. Ni siquiera su actuación en 'Marty Supreme' podrá ayudarle
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Si Chalamet gana este domingo 15 de marzo, nadie podrá decir que fue un Oscar fácil. Y si pierde, tampoco sonará como una injusticia exagerada.

A simple vista, Timothée Chalamet pareciera tener el camino despejado para llevarse el Oscar. Tiene una película aclamada, una actuación que la crítica ha descrito como la más magnética y explosiva de su carrera, y ese tipo de papel que a la Academia suele fascinarle. Marty Supreme no llegó como una nominación de relleno, sino como una de las películas más fuertes del año, con presencia en las categorías de Mejor Película, Dirección, Guion Original y unas cuantas más.

Y, sin embargo, justo por eso, este año se siente más difícil que nunca. Porque no estamos ante una carrera donde a Chalamet le baste con ser el más celebrado. Su actuación compite en una temporada particularmente compleja: con rivales muy distintos entre sí, una conversación extraña sobre lo "agradable" de su personaje, y al menos dos polémicas que aparecieron en el peor momento posible.

La categoría de Mejor Actor, además, está plagada de pesos pesados. Junto a Chalamet están Leonardo DiCaprio por Una batalla tras otra, Ethan Hawke por Blue Moon, Michael B. Jordan por Sinners y Wagner Moura por El agente secreto. Aquí ningún rival es de decoración. La alineación es una mezcla de prestigio, talento y películas fuertes, en la que parece en estrado más competido de los últimos diez años.

El mayor enemigo de Chalamet no es la película

Lo curioso es que Marty Supreme no está siendo el problema. Al contrario. En Rotten Tomatoes, la película tiene un 93 por ciento de aprobación entre críticos. En Metacritic, la recepción también ha sido excepcional, con reseñas que hablan de una experiencia única y hasta vibrante dentro de su filmografía reciente. Si el Oscar fuera exclusivamente al trabajo actoral más logrado, según Rolling Stones, debería ser suyo.

El problema es otro: Marty Mauser no cae bien. Y algo que en teoría debería ser irrelevante para evaluar una actuación, se convirtió en el punto de la conversación. The Guardian señaló que buena parte del debate alrededor de la película se ha contaminado con la pregunta de si el personaje es demasiado egoísta, desagradable o moralmente dudoso como para servir de ancla emocional. No es que Chalamet haga un mal trabajo. Más bien es que su personaje exige un tipo de "pase" que no todos quieren conceder.

Y ahí está la trampa. Muchas veces el Oscar a Mejor Actor no se lo lleva la actuación más arriesgada, sino la que consigue combinar admiración con consenso emocional. Por lo que parece, Chalamet, está arrasando en lo primero y pero perdiendo el control en lo segundo. Su trabajo parece estar siendo celebrado pero no necesariamente abrazado por todo el mundo.

La sombra de Safdie y el tropiezo del ballet

Como si la competencia no bastara, la recta final de la campaña se ensombreció con dos polémicas consecutivas que han reconfigurado las apuestas. La primera explotó a finales de enero, cuando Page Six Hollywood publicó un reportaje sobre la razón real detrás de la ruptura entre los hermanos Safdie.

Según el artículo, durante el rodaje de Good Time en 2017, Josh Safdie habría permitido que se filmara una escena de contenido sexual con una actriz menor de edad sin respetar los protocolos de protección del sindicato de actores. La escena fue eliminada del corte final y Chalamet no tuvo nada que ver con ese incidente, pero su doble rol como protagonista y productor de Marty Supreme lo vincula inevitablemente con el director.

La segunda fue autoinfligida. El 24 de febrero, durante un evento de Variety, Chalamet dijo que no quería trabajar en ballet o en ópera porque son cosas a las que "ya a nadie le import",. Aunque añadió de inmediato "todo mi respeto para la gente del ballet y la ópera", el daño ya estaba hecho.

La respuesta fue fulminante y coordinada. La Ópera Metropolitana de Nueva York publicó un video mostrando su trabajo detrás de cámaras con el mensaje "Esto es para ti, Timothée Chalamet". La Ópera de Seattle ofreció un descuento irónico con el código "Timothee". La Ópera de Viena fue aún más mordaz al señalar que Carmen seguirá siendo recordada dentro de 200 años, aunque no estaban seguros de poder decir lo mismo de Marty Supreme.

Un Oscar que nadie podrá llamar fácil

Lo irónico es que Chalamet sí tiene argumentos de sobra. Ganó el Globo de Oro y el Critics Choice por Marty Supreme, lo que confirma que su actuación no solo gustó. El actor se preparó durante años y el resultado es una interpretación que combina carisma, precisión técnica y profundidad emocional de una manera que pocas veces se ve. La película se convirtió en la cinta más taquillera en la historia de A24, con 147 millones de dólares a nivel mundial. Nada de esto es menor.

Pero también perdió impulso en las semanas más decisivas. La derrota en los BAFTA, donde la película se fue con las manos vacías. La victoria de Jordan en los SAG Awards fue otro. Y el ruido mediático de las últimas dos semanas no ha hecho más que erosionar lo que parecía una ventaja insalvable.

No por nada se siente como si 2026 es más complicado para Chalamet. No porque le falte nivel ni porque su película haya decepcionado, ni porque la Academia no lo tome en serio. El problema es que todo lo demás está demasiado vivo. La competencia es feroz, el personaje divide, la conversación pública se volvió incómoda y la temporada dejó de ser una celebración para convertirse en una guerra.

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