Antes del domini de Nintendo en la taquilla, Mario ya había probado suerte en la pantalla grande. El problema es que fue con una película live-action rara que durante años quedó como ejemplo de todo lo que puede salir mal al adaptar un videojuego.
Ahora que Mario volvió a convertirse en rey de la taquilla con Super Mario Galaxy: La película, estrenada esta semana como secuela del hit animado de 2023, es fácil pensar que el plomero de Nintendo siempre estuvo destinado a triunfar en el cine. Hoy el personaje vive una etapa sin igual en pantalla grande, con voces famosas, mundos coloridos y una maquinaria de nostalgia que funciona casi sola.
Pero no siempre fue así. Mucho antes de que Nintendo encontrara la fórmula correcta con Illumination, Mario ya había tenido un primer intento cinematográfico y salió fatal. Fue de esas películas que pasan a la historia no por abrir camino, sino por convertirse en advertencia.
En vez del Reino Champiñón, una pesadilla cyberpunk
La culpable fue Super Mario Bros. de 1993, la adaptación live-action protagonizada por Bob Hoskins y John Leguizamo. La película tomó el universo más fantástico de los videojuegos y lo convirtió en una distopía extraña y totalmente ajena a lo que esperaban los fans. Con el tiempo desarrolló cierto culto, pero durante años fue la película de Mario que casi todo mundo detestaba.
Parte del rechazo vino de algo muy básico: no se parecía a Mario. En lugar de apostar por el Reino Champiñón, los hongos, el colorido y la vibra de aventura caricaturesca, la película se fue por una estética oscura tipo ciencia ficción noventera, con una ciudad llamada "Dinohattan" llena de humedad, concreto, neón y dinosaurios evolucionados.
Los propios directores, Rocky Morton y Annabel Jankel, admitieron años después que la experiencia fue dolorosa y que el proyecto terminó muy lejos de algo armonioso. Variety recuperó en 2023 que Jankel habló de arrepentimientos enormes, sobre lo que pasó con aquella película.
El rodaje fue un caos brutal
La producción tampoco ayudó nadita a mejorar la leyenda. Con los años, el propio Bob Hoskins dijo que esa fue la peor experiencia de su carrera. En una entrevista la describió como una pesadilla total y se quejó del proceso de filmación.
El ambiente fue tan malo que también se volvió famosa otra anécdota bastante triste y muy noventera: John Leguizamo contó en sus memorias que él y Hoskins bebían whisky entre tomas para sobrellevar el desastre del rodaje. Todo eso da una idea bastante clara del nivel de desorden que se respiraba en esa producción.
Un fracaso que dejó cicatriz
Lo peor para Nintendo no fue solo que la cinta saliera mal, sino lo que vino después. El tropiezo fue tan fuerte que la compañía se volvió extremadamente cautelosa con sus licencias cinematográficas durante décadas. De hecho, entre la película de 1993 y The Super Mario Bros. Movie de 2023 pasaron 30 años sin otra adaptación de Mario para cine.
Y el contraste con la era actual es brutal. La cinta animada de 2023 hizo 1.36 mil millones de dólares a nivel global, según Box Office Mojo, algo que dejó claro que Mario sí podía ser un monstruo de taquilla, siempre y cuando lo llevaran al cine sin intentar convertirlo en una rareza deprimente y barroca.
Con el paso del tiempo, la versión de 1993 ha conseguido una especie de estatus de culto. No porque de pronto la gente la considere una obra maestra incomprendida, sino porque es tan extraña, caótica y alejada de lo que debía ser, que terminó fascinando a otro tipo de público.