George Clooney todavía sigue disculpándose porque sabe perfecto que en Hollywood hay errores que no se borran.
Hay actores que tienen una película incómoda en su filmografía y luego está George Clooney, que lleva años hablando de Batman & Robin como si todavía estuviera pagando una condena pública. Aunque hoy se le asocia con elegancia, prestigio y el carisma de una estrella clásica, hubo un momento en que pensó que ponerse la capa de Batman sería el gran empujón de su carrera, solo que salió exactamente al revés.
Lo más duro es que él mismo lo ha contado sin rodeos. En entrevistas retomadas desde 2015, Clooney dijo que en aquel momento creyó que Batman & Robin iba a ser un movimiento muy bueno para su trayectoria, pero terminó admitiendo que no lo fue en absoluto. También ha repetido varias veces que suele disculparse por esa película, e incluso llegó a bromear con que sintió que había "matado" la franquicia del Hombre Murciélago.
El error no fue aceptar a Batman: fue creer que esa versión lo iba a impulsar
Para Clooney, el problema no fue simplemente haber hecho de Bruce Wayne. El verdadero golpe fue darse cuenta de que una estrella no sale ilesa cuando la película completa se hunde. Años después dijo que con Batman & Robin entendió que lo harían responsable no sólo de su actuación, sino del resultado entero.
En otras palabras: creyó que Batman era una franquicia demasiado grande como para salir mal en términos de carrera. Pero justo esa magnitud volvió el tropiezo mucho más visible. Cuando una película así falla, no pasa desapercibida; se vuelve conversación global. Y en este caso la conversación fue dura, sobre todo por el tono infantilizado, la estética exagerada y la sensación de que el personaje era una caricatura.
Una de las peores de su tipo
La reputación de Batman & Robin no mejoró con los años, más bien se volvió legendariamente mala. La película acumuló nominaciones a los Razzie, ganó uno para Alicia Silverstone como actriz de reparto y terminó en listas de "peores películas". La revista Empire llegó a colocarla entre lo peor de lo peor, y esa clase de etiquetas terminaron pegándosele para siempre.
Tanto fue el golpe de la cinta llevaron a Warner Bros. a cancelar planes para continuar esa línea de películas de Batman. El desastre no solo le dio pena ajena a Clooney: también frenó por completo su etapa dentro la franquicia.
Luego llegó Nolan y el contraste hizo que todo se viera peor
Parte de la culpa histórica que carga Clooney también se explica por lo que vino después. En 2005, Christopher Nolan relanzó al personaje con Batman Inicia, una película con un tono más serio y una propuesta completamente distinta que sí logró dar prestigio cinematográfico al héroe. El contraste entre ambas versiones hizo todavía más evidente lo descompuesta que había quedado la de 1997.
Lo más curioso es que la propia insistencia de Clooney en pedir perdón ya forma parte del legado de la película. Cada tanto vuelve a mencionarla, se burla de sí mismo y recuerda que pensó que ese Batman sería una gran idea para su carrera. Pero la capacidad de reírse del desastre, admitir el error y no esconderlo también terminó jugando a su favor como figura pública.