Robert Powell no desapareció ni abandonó por completo la actuación, pero sí quedó atrapado en la memoria colectiva como pocos actores en la historia de la televisión.
Hay imágenes que simplemente se quedan a vivir en la cabeza de la gente. Para muchas personas, sobre todo en América Latina, una de ellas es la de Robert Powell como Jesús en Jesús de Nazaret, la miniserie dirigida por Franco Zeffirelli que se estrenó en 1977 y que durante décadas fue cita obligada en Semana Santa por televisión. Sus ojos azules, la mirada fija, el pelo largo y la expresión de calma dolorosa terminaron por construir una de las versiones de Cristo más recordadas.
Lo que nadie pudo anticipar es que ese papel lo marcó para siempre. Tanto, que el propio Powell llegó a admitir que todavía lo detenían en la calle en distintos países por haber interpretado a Jesús, incluso ya con el pelo corto, gafas y sin barba. La huella fue tan fuerte que durante años mucha gente sintió que ya no veía al actor: veía directamente a Cristo.
Ni siquiera iba a ser Jesús
La historia alrededor del casting ya de por sí es buena. Powell, nacido el 1 de junio de 1944 en Salford, Inglaterra, ya tenía carrera en televisión y cine antes de la serie, pero no era la primera opción obvia para ese papel gigantesco. De hecho, versiones sobre la producción indican que al principio se pensó en estrellas muy conocidas como Dustin Hoffman o Al Pacino, antes de que Zeffirelli decidiera buscar a alguien más.
La miniserie terminó reuniendo un reparto impresionante, con nombres como Laurence Olivier, Christopher Plummer, Ernest Borgnine, Michael York, James Mason e Ian McShane. En medio de todos ellos, Powell cargó con el rol más delicado de todos y el resultado fue tan fuerte que recibió una nominación al BAFTA y ganó el premio TVTimes Best Actor por esa interpretación.
Zeffirelli también tomó decisiones muy concretas para reforzar esa imagen. La serie hizo que Powell casi no parpadeara en pantalla, algo deliberado para darle una mirada más penetrante, y además se utilizó delineador azul para acentuar todavía más sus ojos. Con el tiempo, la representación quedó tan fijada en la memoria popular que varios estudios sobre cine religioso la describen como una de las que más definieron la imagen moderna de Jesús.
El precio de quedarse congelado en un personaje
Que un actor quede tan ligado a un papel puede sonar glorioso, pero también tiene su lado raro. Powell mismo habló años después con la BBC sobre la experiencia del rodaje y recordó detalles muy terrenales, incluso incómodos, como el frío tremendo durante la crucifixión y la manta con pantuflas que le dieron mientras preparaban las tomas. Detrás del icono religioso había un actor pasando horas largas bajo un clima terrible, luz y condiciones de rodaje.
También hubo consecuencias en su vida personal. Durante la producción recibió críticas de grupos religiosos por vivir con su pareja, la bailarina Barbara Lord, sin estar casados. Finalmente se casaron poco antes de que arrancara la filmación, y para 2025 seguían juntos, ya con 50 años de matrimonio. Es una muestra hasta qué punto el papel se le metió a la vida real: la presión de interpretar a Jesús no se quedaba sólo en el set.
Entonces, ¿qué fue de él después?
Lo primero que hay que decir es que Powell sí siguió actuando. Después de Jesús de Nazaret protagonizó, por ejemplo, The Thirty Nine Steps en 1978, interpretó durante años al detective Richard Hannay en televisión y más adelante apareció en series como The Detectives y Holby City.
Además, encontró una segunda vida profesional en su voz. Powell se volvió muy conocido como narrador de documentales, especialmente relacionados con la Segunda Guerra Mundial. La nueva faceta le permitió seguir muy presente sin depender siempre de aparecer físicamente en pantalla.