Después de 13 años de reinicios, nuevas rutas y sangre fresca, 'Evil Dead' todavía encuentra formas de arrastrarse fuera de la tumba
Evil Dead siempre ha sido una de esas sagas de terror que parecen imposibles de matar, aunque la frase suene demasiado cómoda para una franquicia llena de Deadites, libros malditos y gente tomando decisiones pésimas en casas donde claramente nadie debería quedarse a dormir. Desde la primera película de Sam Raimi, el terror de bajo presupuesto se volvió culto, luego se hizo más loco con Evil Dead II y terminó abrazando el delirio con El ejército de las tinieblas. Pocas franquicias han cambiado tanto de tono sin perder su identidad de pesadilla sangrienta.
Lo curioso es que, a diferencia de otras sagas de terror que han pasado por secuelas flojas, reinicios desapercibidos o entregas hechas en piloto automático, Evil Dead ha logrado sostener una relación bastante sana con la crítica. Ni siquiera cuando dejó atrás a Ash Williams como centro absoluto se vino abajo. El reinicio de 2013 fue brutal, Evil Dead: El despertar llevó el horror a un edificio familiar, y ahora la nueva entrega vuelve a poner a prueba qué tanto aguanta la marca.
'Evil Dead: En llamas' mantiene viva la buena racha
La nueva película, Evil Dead: En llamas, acaba de mantener una racha que la saga conserva desde hace 13 años: volver a recibir una calificación positiva en Rotten Tomatoes. La cinta debutó con una aprobación cercana al 80 por ciento entre la crítica, lo que la mantiene dentro del terreno "fresco" del sitio. Siendo una franquicia de terror, eso no es cualquier cosa. Menos cuando hablamos de la sexta película de una historia que lleva más de cuatro décadas de sangre.
El dato es más sorprendente si se pone en perspectiva. Evil Dead, la versión de 2013 dirigida por Fede Álvarez, también fue bien recibida por la crítica y ayudó a demostrar que la saga podía sobrevivir sin depender por completo de Bruce Campbell. Diez años después, Evil Dead: El despertar confirmó que el universo podía salir de la cabaña y seguir funcionando. Ahora En llamas se suma a esa línea, sin romper la cadena.
Eso no significa que todos estén fascinados. Las primeras reseñas coinciden en que la película es salvaje, violenta y mucho más cruel que varias entregas anteriores, pero también hay críticas que señalan su tono demasiado pesado y la falta de ese humor retorcido que hizo inolvidables las películas de Raimi.
Una saga de terror que no se comporta como las demás
La buena racha de Evil Dead resulta más llamativa porque el género de terror está lleno de franquicias irregulares. Halloween, Viernes 13, Pesadilla en la calle del infierno y hasta El exorcista tienen entregas que los fans prefieren enterrar debajo del tapete. En cambio, aunque Evil Dead ha tenido tropiezos, pero rara vez una película considerada un desastre absoluto por consenso crítico.
Parte de eso viene de una decisión inteligente: no intentar repetir siempre la misma fórmula. La trilogía original tenía a Ash, su motosierra y el humor físico de una caricatura infernal. El reinicio de 2013 se fue por un camino más seco, más cruel y menos juguetón. Evil Dead: El despertar cambió la cabaña por un departamento y convirtió la familia en una trampa. En llamas sigue esa lógica de antología: mismo mal y nuevos cuerpos que destruir.
Las primeras reacciones han subrayado justo eso: Evil Dead: En llamas parece menos interesada en la travesura y más en llevar el dolor al extremo. Rotten Tomatoes la presentó como una de las entregas más desagradables y brutales de la franquicia, con un nivel de violencia que incluso para los estándares de Evil Dead suena pasado de lanza. En una saga donde ya hemos visto posesiones, mutilaciones, vómitos demoníacos y sierras eléctricas, subir la apuesta no era tarea sencilla.