Sustituir el contenido actual que tiende a ser saturado por estímulos más bajos, es una medida que ayuda a no generar adicción a los dispositivos.
El término de los "niños iPad" se ha originado para todas aquellas infancias y nuevas generaciones que desde muy temprana edad dependen de la tecnología para lograr entretenerse, sustituyendo actividades cotidianas de la niñez como jugar al aire libre o tener juguetes –un tema que por cierto explora Pixar con Toy Story 5– y que ha sido comprobado que a la larga tiene consecuencias con el desarrollo mental de los niños.
Y aunque ver series, programas y películas es una actividad normal y divertida de la infancia, hay maneras de evitar una dependencia a las pantallas. Parte de la solución se ha originado con cambiar el tipo de contenido que se muestra a los pequeños, sustituyendo las caricaturas actuales principalmente con programas que surgieron en décadas pasadas como los noventa.
Sustituir el contenido actual: el contenido recomendado para los niños
Parte de esta conversación se originó a través de redes sociales con un video que se viralizó del usuario @mamasandmesses que alcanzó las 128 millones de reproducciones donde Lauren Isler, quien dedica su cuenta de Instagram al cuidado de sus hijos, comparte su descubrimiento en el consumo de televisión de sus hijos y el notorio cambio que surgió después de sustituir programas actuales con caricaturas de los noventa.
Según comparte Lauren en su post, la transición hizo que sus hijos dejaron de enojarse o hacer berrinches cuando era hora de apagar la pantalla. Esto se debe a que las producciones de antes tienen un ritmo mucho más tranquilo que las series modernas, las cuales están saturadas de estímulos visuales y auditivos. De este modo, los programas clásicos divierten a los niños sin llegar a sobreestimularlos ni crearles una adicción o dependencia.
Me di cuenta de que los disfrutan, pero no los necesitan.
Caricaturas de los 90: menos estimulación y menos adicción
Un año después, en una entrevista con Buzzfeed Lauren dio más detalles sobre cómo adoptó este cambio de forma permanente. Todo empezó cuando comenzó notar problemas de conducta en su hijo de tres años ya que le costaba demasiado calmarse después de apagar la televisión y también tenía dificultades para dormir. Durante la transición ella se sentaba a ver las nuevas series con ellos y en unos meses todos se habían adaptado por completo al nuevo contenido: "Probablemente el mayor cambio que noté fue al momento de dormir. Dormía más tiempo y mejor" añadió.
Además, dentro de la publicación agregó que caricaturas antiguas tienden a tocar mensajes y narrativas valiosas para las infancias a diferencia de programas actuales que solo buscan ser divertidos y entretener, "También me encantan los mensajes y la exploración creativa que muchas series de los 90 enseñan a los niños", añadió Lauren.
Dentro de las recomendaciones Lauren aprovechó para compartir un listado con las caricaturas que ha descubierto en el proceso y que son un ideales para aquellos padres que buscan encontrar contenido sin estímulos saturados, que puede traer consecuencias a largo plazo como déficit de atención y dificultades para la autoregulación.
Algunas de las recomendaciones que dio son:
- Ositos Voladores
- Franklin y sus amigos
- Bear en la gran casa azul
- Clifford
- El autobús mágico
- Dragon Tales
- Rolie Polie Olie y su familia
Cambiar los shows escandalosos por caricaturas clásicas se ha vuelto una gran tendencia para muchos papás últimamente. De las series modernas, una que ha destacado bastante es Bluey, ya que tiene un ritmo de edición mucho más pausado que el resto de las caricaturas actuales.