Verity: La sombra de un engaño sorprende con un giro que cambia nuestra percepción de Verity, Jeremy y Lowen.
Hay películas que intentan engañarte y puedes ver venir el giro desde kilómetros de distancia. Verity: La sombra de un engaño hace algo bastante más interesante: consigue que tú mismo construyas una versión de la historia, te convenzas de que ya descubriste quién es el villano y, justo cuando crees que tienes todas las respuestas, te hace preguntarte si en realidad no caíste en otra mentira.
Y tengo que decirlo: Anne Hathaway me sorprendió muchísimo.
Dirigida por Michael Showalter y protagonizada por Anne Hathaway, Dakota Johnson y Josh Hartnett, la adaptación de la novela de Colleen Hoover convierte una historia aparentemente centrada en una escritora perturbadora en un juego constante sobre la percepción, el duelo y, sobre todo, la posibilidad de que una misma historia tenga más de una versión.
Anne Hathaway consigue que odies a Verity
Lowen Ashleigh, interpretada por Dakota Johnson, llega a la casa de Verity Crawford después de ser contratada para terminar la exitosa saga literaria de la escritora, quien quedó inmovilizada después de un accidente.
Desde el principio, algo en Verity incomoda.
Y aunque Hathaway permanece prácticamente inmóvil durante buena parte de la película, consigue que cada mirada y cada gesto hagan que sospeches de ella. Poco a poco, Lowen comienza a descubrir detalles sobre la familia y, cuando encuentra un manuscrito autobiográfico escondido entre las cosas de Verity, todo parece tener sentido.
O al menos eso creemos.
Porque ese manuscrito presenta a una Verity que resulta difícil de defender: una mujer celosa, insegura, obsesionada con su esposo Jeremy, interpretado por Josh Hartnett, y aparentemente capaz de sentir celos incluso de sus propias hijas.
La historia de la muerte de una de ellas hace que todo sea todavía más perturbador.
Y yo, como espectadora, compré completamente esa versión.
Cada escena parecía confirmar que Verity era la mala. La mujer que había hecho cosas terribles y que, después de su accidente, había quedado atrapada en su propio cuerpo.
Pero entonces la película decide darle la vuelta a todo.
¿Y si el manuscrito no contaba la verdad?
Aquí es donde Verity realmente empieza a jugar con nosotros. Después de la muerte de Verity, Lowen encuentra una carta en la que ella ofrece una explicación completamente diferente. Según Verity, el manuscrito no era una confesión, sino un ejercicio de escritura: una manera de ponerse en la mente de un personaje capaz de tener los pensamientos más horribles para intentar procesar el dolor provocado por la muerte de su hija.
Y entonces todo cambia. Porque si Verity está diciendo la verdad, la mujer que acabamos de juzgar durante toda la película podría no haber sido la monstruosa madre que creíamos.
Pero hay algo que no podemos olvidar: la explicación también viene de Verity.
Y eso hace que el giro sea mucho más interesante ¿La carta cuenta la verdad? ¿Verity realmente escribió el manuscrito como una obra de ficción? ¿O esa carta es simplemente otra forma de manipular a quienes la rodean? La película no nos entrega una respuesta definitiva.
Y, sinceramente, me gusta que no lo haga.
Jeremy también deja de ser quien creíamos
Si la versión de Verity es cierta, Jeremy no es simplemente el esposo que perdió a su hija y tuvo que lidiar con una esposa aparentemente peligrosa.
Según la carta, Jeremy encontró el manuscrito antes que Lowen, creyó que Verity realmente había matado a su hija y decidió deshacerse de ella provocando el accidente.
Verity habría sobrevivido y, al darse cuenta de lo que Jeremy pretendía hacer, habría fingido permanecer incapacitada para protegerse de él.
Después, Lowen encuentra el manuscrito, llega a la misma conclusión sobre Verity y termina enseñándoselo a Jeremy.
Y aquí es donde la historia se vuelve todavía más incómoda, porque si la carta es verdadera, Jeremy habría matado a Verity creyendo que estaba haciendo lo correcto.
Pero si la carta es falsa, entonces todo vuelve a cambiar. Y eso me parece lo más perversamente divertido de la película: cuando crees que finalmente descubriste quién es el malo, la película te recuerda que quizá tampoco puedes confiar en esa respuesta.
Una película que termina y te deja pensando
¿Es perfecta? No. Hay momentos en los que el thriller se siente demasiado concentrado en llevarte hacia determinadas conclusiones y algunas situaciones pueden sentirse un poco convenientes para que la historia avance.
Pero creo que Verity: La sombra de un engaño funciona justamente porque consigue algo que no todos los thrillers logran: hacerte cambiar de opinión sobre sus personajes.
Primero ves a Verity como una mujer celosa, insegura y cruel. Después empiezas a pensar que quizá fue una madre devastada por la muerte de su hija. Y finalmente te das cuenta de que ni siquiera puedes asegurar cuál de esas dos mujeres existió realmente.
Y ahí está el verdadero engaño.
La película no solamente intenta descubrir quién es Verity. También te hace preguntarte cuánto de lo que viste realmente puedes considerar verdad.
Cuando terminé, incluso me quedé pensando en Lowen y Jeremy.
Porque ahora existe una pregunta que me parece mucho más interesante que descubrir quién tenía razón: ¿qué pasa cuando dos personas creen conocer un secreto, pero ninguna sabe si realmente tiene toda la verdad?
¿Jeremy algún día descubrirá cuánto sabe Lowen? ¿Lowen podrá vivir sabiendo que existe una versión de la historia que destruyó y que nadie más podrá comprobar? ¿Y qué pasaría si, después de todo, Verity hubiera conseguido manipularlos a todos?
No sé si Verity necesite una segunda parte. Pero sí sé que yo quiero saber qué demonios pasaría después.
Y quizá ese sea el mayor acierto de la película: cuando aparecen los créditos, no sales pensando que resolviste el misterio.
Sales pensando que tal vez Verity consiguió engañarte hasta el final.