‘Hope: El primer impacto’ sorprende con alienígenas fuera de lo común, efectos visuales impresionantes y una historia que mezcla ciencia ficción, caos y emociones inesperadas.
No soy la persona más fanática de la ciencia ficción, pero hay películas que consiguen atraparte incluso cuando no son tu género favorito. Hope: El primer impacto fue una de ellas. La nueva película de Na Hong-jin tiene criaturas que parecen sacadas de otro mundo, efectos visuales que te hacen sentir dentro de la historia y una mezcla de acción, suspenso y momentos inesperadamente emotivos. No sé si la amé como otras películas que me han marcado, pero sí puedo decir que me sorprendió y que hubo escenas que me hicieron mirar a los alienígenas de una manera muy distinta.
La historia nos lleva a Hope, un pequeño pueblo costero de Corea del Sur donde todo comienza a salirse de control después de que aparece una criatura desconocida. Bum-seok, el jefe de policía local, y Sung-ae, una agente que intenta mantener a salvo a los habitantes, se enfrentan a una situación que parece imposible de controlar. Mientras tanto, un grupo de cazadores que sale a buscar a la bestia termina convirtiéndose en presa. Lo que al principio parece un ataque de un monstruo se transforma poco a poco en un encuentro con seres extraterrestres que cambiará por completo la manera en que los humanos entienden lo que está ocurriendo.
¿Qué hace tan especiales a los alienígenas de ‘Hope: El primer impacto’?
Si algo me sorprendió de esta película fue el diseño de sus criaturas. Estamos acostumbrados a ver alienígenas con ciertas características que ya reconocemos casi de inmediato, pero aquí Na Hong-jin se atreve a presentar seres muy diferentes, con una apariencia que puede resultar extraña, inquietante e incluso difícil de describir. Los efectos visuales ayudan muchísimo a que se sientan reales y a que cada encuentro con ellos tenga algo distinto.
Pero lo que más me gustó es que no sentí que todos fueran iguales. Cada alienígena parecía tener su propia esencia y, de alguna manera, me remitía a un sentimiento diferente. Puede sonar extraño, pero hubo momentos en los que dejé de pensar solamente en lo aterradores que podían ser y comencé a preguntarme qué había detrás de ellos.
Hay una escena que me parece fundamental para entenderlo. La criatura que desencadena buena parte del caos también protagoniza uno de los momentos más dramáticos de la película: busca desesperadamente a su bebé, sin saber que ha muerto. Verla llorar mientras lo busca es una imagen que cambia la forma en que la percibimos. De pronto, ya no estamos viendo únicamente a un ser que provoca destrucción, sino a una madre que está sufriendo por su hijo.
Y eso me hizo pensar en algo: ¿qué tal si aquello que desconocemos también puede sentir, amar y sufrir? ¿Y si no necesariamente es malo, sino que también puede reaccionar cuando se siente amenazado? La película no necesita darme todas las respuestas para despertar esas preguntas. Para mí, ahí está uno de sus mayores aciertos: recordarnos que no siempre conocemos la historia completa de aquello que nos provoca miedo.
¿Por qué la combinación de Corea del Sur y Hollywood funciona tan bien?
Otro de los grandes atractivos es ver cómo una producción surcoreana se combina con una escala de espectáculo que recuerda a las grandes películas de Hollywood. El director Na Hong-jin, conocido por El extraño, reúne a actores como Hwang Jung-min, Hoyeon, Zo In-sung, Michael Fassbender y Alicia Vikander en una historia que mezcla estilos, géneros y formas de contar el cine.
¡Y vaya combinación! Los escenarios, las persecuciones y los efectos consiguen que te sientas dentro de la película. Hay secuencias en las que resulta difícil apartar la mirada porque quieres descubrir qué va a pasar después. Incluso cuando crees que ya entendiste hacia dónde va la historia, aparece algo que cambia tus expectativas.
Eso sí, sus 160 minutos pueden sentirse largos y hay momentos en los que la historia parece tener tantas ideas que cuesta seguirle el ritmo. También creo que es una película que podría disfrutarse de otra manera en un segundo visionado, porque entre las criaturas, los detalles visuales y los cambios de perspectiva hay elementos que quizá no alcanzas a procesar por completo la primera vez.
¿Vale la pena ver ‘Hope: El primer impacto’?
Ahora entiendo por qué la película recibió una ovación de pie de aproximadamente siete minutos en el Festival de Cannes de 2026. No creo que se trate solamente de sus efectos especiales, sino de la ambición de construir un espectáculo de ciencia ficción que también se atreve a explorar emociones y a cuestionar quién es realmente el monstruo. Claro que una ovación no significa que todos sus elementos sean perfectos, pero sí habla del impacto que puede generar una propuesta así.
Hope: El primer impacto no se convirtió en una de mis películas favoritas de inmediato, pero sí me dejó pensando y me hizo conectar con criaturas que, en otras circunstancias, quizá solo me habrían provocado miedo. Si disfrutas las historias que mezclan acción, suspenso y ciencia ficción con ideas que van más allá de una invasión extraterrestre, vale la pena darle una oportunidad. Y, quién sabe, quizá verla una segunda vez permita descubrir algo que se nos escapó entre tanto caos.
Porque a veces lo más interesante de encontrarnos con algo desconocido no es descubrir qué tan diferente es de nosotros, sino preguntarnos cuánto podría tener en común con lo que somos.