El aclamado director mexicano Guillermo del Toro confiesa los impactantes sacrificios económicos que enfrentó para poder debutar en el cine con Cronos.
El hoy ganador del Oscar, Guillermo del Toro, es un referente de éxito en el cine mundial. Sin embargo, los inicios del tapatío estuvieron marcados por la desesperación financiera. Para poder levantar su ópera prima, la película de vampiros Cronos (1993), el director mexicano lo arriesgó absolutamente todo, un movimiento arriesgado que lo dejó al borde de la bancarrota.
Una deuda millonaria con los bancos de México
El presupuesto de la cinta comenzó a salirse de control durante la producción, obligando al cineasta a tomar decisiones drásticas. Del Toro tuvo que hipotecar su propia casa y vender su automóvil para inyectar un cuarto de millón de dólares de su propio bolsillo al proyecto. La crisis empeoró debido a que las tasas de interés bancarias en México alcanzaban el 110% en aquella época.
Esta alarmante situación financiera devoró todos sus ahorros y le generó una deuda masiva que arrastró por años. Guillermo del Toro confesó en una conferencia de tiff que nunca recuperó ese dinero como tal. Aunque la producción sirvió para lanzar formalmente su carrera en Hollywood, la realidad detrás de las cámaras fue una quiebra total.
Persecuciones extremas por la falta de dinero
La escasez de recursos llegó a niveles tan críticos que dieron pie a anécdotas de lo más estrambóticas. El realizador relató que en una ocasión conducía su camioneta para entregarla a una agencia automotriz donde la pondrían a la venta. En la parte trasera de la van transportaba los gigantescos engranes del reloj que aparecen dentro de la historia de Cronos.
Durante el trayecto, el director se pasó una luz roja en Guadalajara y una patrulla comenzó a perseguirlo de inmediato. Al darse cuenta de que estaba tan quebrado que no tenía dinero para una mordida, decidió escapar. Afortunadamente logró evadir a la policía en lo que él mismo recuerda como una persecución patética.
El milagro de Cannes con un rollo de cinta
Para colmo de males, las instituciones gubernamentales mexicanas de la época no entendieron la propuesta y le negaron el apoyo para viajar al prestigioso Festival de Cannes. Guillermo del Toro y su esposa llegaron a Francia por su cuenta con apenas 20 pósters y un rollo de cinta adhesiva bajo el brazo. El panorama era desolador ante la millonaria publicidad de producciones norteamericanas.
Desesperado y asustado, el cineasta confesó que, a pesar de ser ateo, entró a una pequeña iglesia cercana a rezar como loco por ayuda. El milagro ocurrió cuando Cronos se convirtió en la gran sorpresa del festival, ganando la Semana de la Crítica. Actualmente, este clásico de culto se puede disfrutar en México en streaming a través de la plataforma de Prime Video.