Un viaje al pasado revela la locura desatada por el primer tiraje de coleccionables de la saga de Pixar, cuyos empaques originales hoy valen miles de dólares.
El estreno de una producción revolucionaria no solo cambia la historia del cine, sino también la de las estanterías. Cuando Toy Story llegó a las salas de cine en noviembre de 1995, nadie anticipó el fenómeno cultural en el que se convertiría la obra de Pixar. La fiebre por conseguir una parte de este universo digital provocó un caos absoluto en los comercios, desatando peleas entre padres desesperados que buscaban el regalo navideño perfecto.
Buzz Lightyear - Figura de acción
Fabricado por Thinkway Toys tras el rechazo de gigantes como Mattel y Hasbro. La figura con casco retráctil, rayo láser y alas desplegables fue tan codiciada que los comercios se quedaron sin inventario en pocos días.
Woody, el vaquero que hablaba
El vaquero parlante original de cuerda venía con su sombrero indispensable y una estructura de alambre para posarlo. Aunque tuvo mayor producción que su rival espacial, conseguir uno sellado se volvió una misión casi imposible antes de diciembre.
Tarjetas coleccionables
El debut de los personajes en tarjetas de colección generó otra batalla silenciosa en tiendas. Hoy en día, piezas graduadas de Woody y Buzz alcanzan valores que superan los 5 mil dólares en el mercado de coleccionistas.
Otras figuras de Toy Story
Réplicas originales de Hamm, cuyo corcho expulsaba monedas, y un dinosaurio Rex con mandíbula móvil y partes que brillaban en la oscuridad, que complementaban la codiciada colección inicial.
Si quieres revivir la magia de la película que lo inició todo y entender por qué estos personajes se volvieron objetos de deseo tan valiosos, la entrega original de Toy Story se encuentra disponible en Disney+.
Echar un vistazo al pasado nos demuestra que la nostalgia por la primera animación digital sigue más viva que nunca. Aquellos toscos e interactivos tesoros plásticos de mediados de los noventa no solo marcaron infancias enteras, sino que inauguraron la era moderna del coleccionismo masivo.