¿Se puede hacer una buena película de Resident Evil sin hacer exactamente lo que hizo el videojuego?
por Nath RodríguezSony Pictures decide volver a apostar por este universo y nos trae Resident Evil: Noche Cero, una nueva entrega que nos demuestra que no necesitas ser un experto en los videojuegos o siquiera conocer algo de Resident Evil para sumergirte en una película que, más allá de su bien logrado suspenso y terror, termina convirtiéndose en una completa experiencia inmersiva.
Zach Cregger encuentra su propia versión de Resident Evil
Con el director Zach Cregger, conocido en los últimos años por su estupendo trabajo en películas de terror como Bárbaro y La hora de la desaparición, sabemos que tiene una buena idea de cómo construir la atmósfera, el suspenso y el terror, pero también la sátira y las risas. Todo con un muy buen balance, y esto realmente lo pudimos ver también en Resident Evil. Algo que ya la aleja de lo que veníamos viendo en los últimos años.
Cregger toma muchos de los elementos conocidos que hicieron del juego de zombis una gran franquicia y logra crear una versión completamente suya. Tampoco fuerza la idea de tener que seguir la historia principal que muchos conocen; simplemente mezcla los elementos necesarios para construir una película de terror con su sello, pero sin dejar de lado la esencia de aquello en lo que está basada. Y que, sin sorpresa para mí, funciona.
Pero esto no significa que los fans de la famosa franquicia de CAPCOM no puedan encontrarse en ella. El terror está ahí, la toma de decisiones está ahí, la manera de resolver situaciones para continuar avanzando está ahí y el caótico viaje hasta Raccoon City también. Algo que, como amante de los videojuegos, probablemente puedas identificar y que seguramente no dejarás pasar desapercibido.
Y ya si eres de los más dedicados a Resident Evil, también hay pequeños guiños dentro de la pantalla, como la máquina de escribir con la que guardas tu partida, la caja de municiones de las armas y, por supuesto, el virus que, si bien aquí no es mencionado como el famoso “Virus T”, bien podemos identificar por algunas de sus mutaciones, que nos podrían recordar a títulos como Resident Evil 4 o Resident Evil 5.
Todo esto nos da un nuevo punto de vista de lo que esta adaptación de videojuegos debería ser. A diferencia de la ya mencionada franquicia hollywoodense construida por Milla Jovovich, donde Alice se siente como una superheroína, aquí Austin Abrams nos ofrece un personaje con el que difícilmente alguien podría no empatizar y que refleja muy bien lo que una persona común y corriente podría vivir en un universo como este. Y tal vez eso es el aire fresco que este título necesitaba.
Austin Abrams convierte a Bryan en un protagonista más humano
Aquí no hay ni un cadete novato como Leon S. Kennedy ni una joven temeraria como Claire Redfield que nos haga sentir invencibles. Pero sí tenemos a un joven llamado Bryan, que le da toda la humanidad que un protagonista viviendo una vida personal complicada y enfrentándose a algo completamente fuera de lo racional en Raccoon City podría tener.
De pronto puedes sentirte como si tú mismo fueras ese joven repartidor. No solo por los buenos diálogos llenos de sarcasmo y espontaneidad del guion escrito por Cregger y Shay Hatten, que se sienten muy cercanos, sino también porque existen diferentes momentos desde puntos de vista en primera persona que te sumergen y te hacen sentir parte de este terrorífico universo.
Además, otra cosa que debo resaltar es que, al igual que pudimos ver en Weapons, el director no tiene miedo de mostrarnos momentos incómodos o escenas viscerales que nos recuerdan que seguimos en una película de zombis. En momentos, los efectos prácticos pueden ser grotescos y la sangre corre sin escatimar, algo que no podría faltar en esta producción.
Es así como Resident Evil: Noche Cero marca el comienzo de una nueva oportunidad para que la franquicia se reinvente. Muy parecido a lo que vivimos con el videojuego de Resident Evil 7 hace unos años, donde un nuevo protagonista más humano y más terrenal nos ayuda a ver otra cara de una historia que ya lleva tantos años expandiéndose.
Una película que puede funcionar incluso sin conocer los juegos
Ya si eres muy purista acerca de lo que es el material original, tal vez esta experiencia pueda estar muy lejos de lo que esperas, porque hasta los diseños de los “monstruos” o “zombis” se alejan bastante de lo que ya conocemos. No hay Némesis ni Lickers, pero, de alguna manera, cada uno de los seres presentados se siente perteneciente a este universo y eso se agradece.
Pero también debo recalcar que no se olvida de ofrecer una buena experiencia a quienes ni siquiera conocen el título o para quienes las palabras Resident Evil no significan nada. Y eso creo que es de lo más valioso de esta producción, porque lograr sostener una película sobre la que pesa el nombre de todo el legado de una franquicia, pero al mismo tiempo alejarte de lo ya conocido para ofrecer algo nuevo (aunque tal vez no sea tan novedoso) y conseguir que aun así se sienta fresco, no es para cualquiera.
Pero Zach Cregger lo logra.
Y es bastante divertido de ver y prometedor, demostrando que los éxitos cinematográficos anteriores no fueron golpes de suerte, sino el resultado de un creador que sabe muy bien lo que está haciendo. Y justificando el porqué fue seleccionado para poder dar su propia versión de una ya complicada y manoseada historia. Al final, Resident Evil: Noche Cero es una nueva era de esta historia que seguramente muchos querrán seguir viendo.