La verdad detrás de esta película
por Raul GodínezDebo decir que, probablemente, acabo de ver mi primera "mala película" en este Festival de Cannes. ¿Saben esa sensación de terminar una función y decir: "paren todo, ya tenemos a la ganadora de la Palma de Oro"? Pues aquí no ocurrió.
Gentle Monster, dirigida por Marie Kreutzer, cuenta la historia de Lucy, una pianista y compositora cuyo esposo resulta no ser quien aparenta. No quiero revelar qué es exactamente lo que se descubre sobre él, pues ahí reside el conflicto central y ¡demonios!, si ya se los spoilearon es una lástima, porque es el eje de la trama. El punto es que, ante el hallazgo, Lucy debe tomar una decisión crucial: creerle a su marido o aceptar la abrumadora evidencia que la rodea.
Lo mejor de la película es, sin duda, Léa Seydoux. Es increíble. Logra imprimir tanta vulnerabilidad en su personaje que resulta casi imposible no empatizar con ella, a pesar de las circunstancias. La narrativa se apoya en ella y en una detective que lleva el caso; a través de ambas, exploramos el lado oscuro de personas que, aunque creamos conocer a la perfección, solo pretenden ser algo que no son.
Sin embargo, aquí radica mi problema con la cinta y con esta reseña: no puedo profundizar en el tema central sin arruinar la experiencia, pero, al mismo tiempo, dicho tema está explorado de forma tan tibia que no resulta interesante, solo morboso. Tratándose de una premisa tan compleja, uno esperaría que la directora profundizara más. En cambio, solo vemos al personaje dudar durante toda la función, lo que la hace lucir ingenua.
Lo peor de la película es que a la audiencia se le muestran pistas que nos obligan a pensar: "¡Ah, claro! Entonces el esposo sí es culpable...", pero ella parece no notarlo. Hacer que el público tome una decisión mucho antes que el protagonista es, a mi parecer, un grave error de guion.
Si deciden verla, traten de alejarse de cualquier información detallada sobre la trama; de lo contrario, ¿cuál sería el punto?