'Mortal Kombat 2' es la película que te regresará a la infancia apesar de su absurda historia y personajes exagerados
por Nath RodríguezFue hace unos ayeres cuando muchos de los que crecimos en la época de las maquinitas podíamos pasar horas frente a la pantalla jugando títulos de pelea como King of Fighters, Street Fighter o Mortal Kombat, sacando nuestro lado más competitivo, más aferrado… y probablemente gastándonos el cambio de las tortillas que nos había encargado nuestra mamá.
Estos últimos no solo se quedaron en el ámbito de los videojuegos, sino que se convirtieron en grandes franquicias que eventualmente dieron el salto a Hollywood. Más recientemente, el reboot de Mortal Kombat en 2021 llegó a los cines y logró recaudar 84.4 millones de dólares a nivel mundial, duplicando su costo de producción.
Si bien la película tuvo críticas mixtas, su desempeño fue suficiente para asegurar una secuela. Mortal Kombat II llega a los cines este 7 de mayo nuevamente bajo la dirección de Simon McQuoid, retomando a varios de los personajes de la primera entrega y sumando a uno de los favoritos de los fans: Johnny Cage, interpretado por Karl Urban. Sí, el mismísimo Butcher de The Boys. Junto a él, ahora sí somos testigos del torneo mortal donde Shao Kahn busca apoderarse de la Tierra, al mismo tiempo que exploramos el origen de Kitana.
¿DE QUÉ TRATA 'MORTAL KOMBAT II'?
La historia es bastante simple, y la propia película se encarga de dejar claras sus reglas desde el inicio. Al igual que su predecesora, no necesitas ser experto en los videojuegos para seguirla, pero si lo eres, vas a encontrar suficientes easter eggs para emocionarte. Y lo mejor es que no se siente como referencias solo por estar: hay un salto claro en la escala visual y en la producción.
Cada escenario se siente como una recreación directa de los videojuegos. Las peleas logran transportarte, por momentos, a esas tardes de maquinitas. Las coreografías mantienen la atención, pero sobre todo, la película no se contiene con la violencia: los fatalities están presentes y, aunque no aparezca la clásica tipografía en pantalla, se sienten completamente.
Ahora, si estás buscando profundidad… no es precisamente el caso. El concepto sigue siendo inherentemente absurdo, y por más que el elenco entregue sus líneas con seriedad, hay momentos donde es difícil tomárselo completamente en serio. No ayuda que erán frases icónicas del juego que se insertan de forma algo forzada en los diálogos de combate.
¿BUTCHER O JOHNNY?
Hablando de actuaciones, hay que detenerse en Karl Urban. Existía cierta preocupación entre los fans sobre elegir a un actor veterano para dar vida a Johnny Cage, pero dentro del tono de la película, funciona mejor de lo esperado. Aun así, es difícil no seguir viéndolo como Butcher. Eso sí, verlo en combates y secuencias físicas hace que cualquier duda pase a segundo plano.
Del resto del elenco, todos cumplen con lo que se les pide, pero destacan especialmente Adeline Rudolph como Kitana y Tati Gabrielle como Jade, quienes aportan un poco más de peso a una historia que por momentos puede sentirse ligera. Rudolph, en particular, protagoniza uno de los combates más memorables hacia el final.
El regreso de Hiroyuki Sanada, Jessica McNamee y Ludi Lin también suma, ya que permite continuar algunos hilos que quedaron pendientes en la primera película. Sin embargo, no todo funciona igual de bien: personajes como Kano o Kabal caen en un humor que por momentos se siente excesivo o innecesario, con referencias que rompen un poco el ritmo. En general, no es tanto un problema de los actores, sino del guion.
Y es que el libreto de Jeremy Slater apuesta claramente por un tono más ligero, incorporando humor constante para hacer la experiencia más digerible. Esto puede dividir opiniones: para algunos será parte del encanto, para otros puede sentirse como un exceso que le resta peso a ciertos momentos.
Con todo esto, Mortal Kombat II termina siendo una película hecha para pasar el rato. Es más dinámica y ligera que su predecesora, lo cual definitivamente se siente como un upgrade, aunque también puede generar opiniones divididas entre los fans más clavados. Pero si lo que buscas es desconectarte, disfrutar peleas brutales y dejarte llevar por la nostalgia de aquellas tardes frente a la arcade, cumple perfectamente.
No es una “flawless victory”… pero tampoco es un “fatality”. Es de esas películas donde apagas el cerebro, agarras tus palomitas y te dejas llevar por combates sangrientos, exagerados y visualmente sólidos. Y sí, deja la puerta abierta para un tercer round.