Un excesivo encuentro entre la locura, la pasión y la venganza
por Carolina CantoralUna nueva adaptación literaria ha llegado a la pantalla grande para inaugurar el año con La Empleada, bajo la dirección de Paul Feig, responsable de títulos como Damas en guerra (2011), Cazafantasmas (2016) o Un pequeño favor (2018), en esta ocasión, Feig apostó por el reto de adaptar cinematográficamente la novela homónima de Freida McFadden, el best seller que vendió más de 15 millones de ejemplares y que ganó bastante popularidad en redes sociales hasta transformarse en un fenómeno del mundo editorial.
La Empleada es una cinta catalogada como thriller psicológico (aunque en realidad es todo un mix de géneros) basada en el primer libro de la trilogía de McFadden con un elenco que no escatimó en tener grandes nombres, conformado por Sydney Sweeney, Amanda Seyfried, Brandon Sklenar y Michele Morrone.
Una historia intrigante donde las apariencias engañan
La historia de La Empleada sigue a Millie, interpretada por Sydney Sweeney, una joven que tiene un pasado oscuro ya que acaba de salir de prisión tras ser condenada por asesinato, desesperada por conseguir un empleo que la acepte con sus antecedentes penales llega al hogar de los Winchester, una familia adinerada y visualmente perfecta conformada por Nina bajo la actuación de Amanda Seyfried, una ama de casa aparentemente dulce, Andrew (Brandon Sklenar) un atractivo hombre de negocios y Cece, su única hija pequeña.
Nina termina contratando a Millie para que sea responsable del trabajo doméstico del hogar, sin embargo, lo que parece ser una esperanza para Millie será el inicio de un camino oscuro y turbio.
Desde un inicio podemos predecir que La Empleada es una historia que tendrá como hilo conductor el misterio, pero la realidad es que es todo un cóctel de emociones e incluso una combinación saturada de géneros. Al principio, Feig nos introduce a lo que parece ser una historia de suspenso puro que más adelante se combina con el misterio psicológico, que después evoluciona a thriller e incluso con momentos gore, sin dejar a un lado que también existen escenas románticas que por momentos se inclina hacia una aventura erótica. Y aunque el romance es completamente necesario para la naturaleza de la historia, estas secuencias llegan a caer en lo telenovelesco, con un tono que se siente fuera de lugar.
Desde la versión literaria es bien sabido que McFadden disfruta jugar con giros inesperados en sus historias, por lo mismo, era necesario el cambio abrupto en el tono, pero la realidad es que por sí sola es una trama que apuesta por demasiado al mismo tiempo y se siente saturado.
Seyfried como la pieza más brillante del filme
Gran parte del nivel de suspenso que radica en La Empleada recae en Amanda Seyfried, con una interpretación que sin duda se destaca como lo mejor de toda la película. Su personaje es sumamente complejo e intenso y a pesar de esto, Amanda abarca cada matiz de su papel de manera impecable. A través de Nina, da espacio a que Seyfried expanda todo su potencial actoral y por consecuencia se robe por completo cada escena.
Por otro lado, Sydney Sweeney como Millie queda muy por debajo del nivel actoral de Seyfried, con una interpretación que queda muy limitada para lo que su personaje demanda. Por momentos, su aparición en pantalla incluso se siente bastante plana y simple. Parte de sus mejores momentos en escena son con Brandon Sklenar, ya que logra transmitir en pantalla una gran química actoral tanto con Sweeney como con Seyfried y que es sin duda una de las partes que más cautivan del filme. Sklenar como Andrew entrega una interpretación cautivadora idónea para todo lo que su personaje exige, después de La Empleada es de esperar que su papel como Andrew le abra la puerta a nuevos grandes proyectos.
Y como último miembro del elenco, el actor italiano Michele Morrone, a pesar de que es uno de los rostros principales en la promoción de la película la realidad es que tiene una participación casi nula en todo el filme y no precisamente a consecuencia de su desempeño actoral, más bien por el desarrollo de su personaje. En la novela el personaje de Enzo tiene un peso importante y relevante, en la película queda demasiado apartado a tal nivel que su personaje se siente forzado e incluso innecesario.
Una apuesta entretenida y funcional
En general, es un filme disfrutable y atractivo, en donde Feig se inclina por un estilo exagerado y sin filtros, no teme cruzar la línea de lo absurdo. Además, mantiene el objetivo de que el espectador haga sus propias conclusiones a partir de apariencias engañosas y secretos, lo que sostiene un nivel funcional de suspenso.
La Empleada no reinventa el género de suspenso pero sí ofrece una película bastante entretenida, el hecho de ser narrativamente intensa genera que capte tu atención y es de destacar que con sus más de dos horas, sostiene un ritmo dinámico que consigue algo que muchos filmes no logran: mantenerte enganchado hasta el final.
Con un final que apunta a una secuela y si La Empleada tiene el éxito suficiente en taquilla, es de esperar que la historia continúe con los dos libros restantes que conforman la exitosa trilogía de McFadden.