Hoy el mundo del cine y la televisión están de luto. Catherine O'Hara falleció a los 71 años, dejando atrás una carrera tan extensa como importante. La noticia fue confirmada este 30 de enero y de inmediato provocó una oleada de mensajes de despedida, homenajes y agradecimientos de colegas, críticos y fans.
La noticia sacudió a todo Hollywood. La muerte de Catherine O'Hara llegó sin advertencias, en parte porque nunca fue de conocimiento público que la actriz estuviera enferma. Y no es casualidad tanto amor. O'Hara fue una de esas actrices que parecían estar siempre ahí, especialmente cada Navidad, acompañando a varias generaciones sin hacer ruido, pero dejando huella profunda.
Una carrera que marcó generaciones enteras
Para millones de personas, Catherine O'Hara será eternamente recordada como la madre desesperada de Mi pobre angelito. Kate McCallister no era la mamá perfecta: era caótica, ansiosa, se equivocaba y era profundamente humana.
20th Century Fox
Ahí estuvo la clave de su impacto: O'Hara entendía que la comedia nace muchas veces del error y del pánico real. Ese papel la convirtió en un rostro inseparable de los años noventa, pero fue solo una parte de una trayectoria mucho más rica y diversa.
El arte de exagerar sin perder autenticidad
En Beetlejuice, dirigida por Tim Burton, dio vida a Delia Deetz, una artista excéntrica, intensa y deliciosamente fuera de control. El personaje rozaba la caricatura, pero O’Hara lo sostuvo con un rango emocional impecable.
Warner Bros. Pictures
Ese fue uno de sus grandes talentos: llevar el exceso al límite sin dejarlo carente de sentido. Sus personajes podían ser ridículos, pero nunca superficiales.
Moira Rose y la consagración definitiva
Cuando parecía que su legado ya estaba más que asegurado, Catherine O'Hara volvió a sorprender. Lo hizo con Schitt's Creek, donde interpretó a Moira Rose, uno de los personajes más icónicos de la comedia televisiva del siglo XXI.
Not a Real Company Productions
Moira no solo le dio premios y reconocimiento tardío. Le dio algo aún más valioso: una nueva generación de espectadores. En sus manos, el personaje se convirtió en una creación compleja, divertida y emotiva.
Más allá de la pantalla
Además de su trabajo en cine y televisión, O'Hara también incursionó como actriz de doblaje, participando en distintos proyectos animados, incluidos títulos de Disney. Incluso usando solo la voz, su sello era inconfundible: irónico, preciso, elegante.
Nunca trató la comedia como algo menor. Y nunca la interpretó sin darle sentido. Para ella, hacer reír era un oficio serio.