Cuando se habla de Charlize Theron, es fácil pensar en una filmografía de alto nivel. Ahí está Mad Max: Furia en el camino, donde convirtió a Furiosa en uno de los personajes de acción más poderosos del cine reciente. O Monster, la película que le dio el Oscar a Mejor Actriz. Y también está La vieja guardia, uno de los éxitos más grandes de Netflix en el terreno de la acción y fantasía. Visto así, parecería que Theron siempre ha sabido escoger sus proyectos.
Pero incluso las carreras más impresionantes tienen una piedra en el zapato. Y en el caso de Charlize, viene de una etapa muy distinta, cuando todavía estaba armando su lugar en Hollywood y se dejaba seducir por nombres enormes, aunque el proyecto alrededor no terminara de cuadrar. Porque antes de convertirse en una actriz que prácticamente impone respeto con sólo aparecer en pantalla, también tuvo tropiezos.
El motivo por el que la aceptó no tenía que ver con el guion
Uno de esos fue Operación reno, el thriller criminal de 2000 dirigido por John Frankenheimer y protagonizado por Ben Affleck, Gary Sinise y la propia Theron. Años después, en una entrevista con Esquire, la actriz fue frontal al decir que " fue una película malísima", aunque también dejó claro que no se arrepiente del todo por una razón muy específica.
Miramax
Lo interesante es que Charlize no fingió que pensaba estar haciendo una joya incomprendida. En esa misma declaración explicó que tomó el proyecto básicamente por la posibilidad de trabajar con John Frankenheimer, el legendario director de El embajador del miedo, a quien admiraba profundamente. Su razonamiento fue bastante brutal y honesto: aunque la película fuera mala, la oportunidad de colaborar con un cineasta así ya valía el viaje.
El detalle es que Operación reno no sólo quedó como una cinta floja más dentro de una carrera larga. También fue un fracaso bastante visible. La película tiene 25 por ciento de aprobación crítica en Rotten Tomatoes, y en taquilla recaudó apenas 38.8 millones de dólares frente a un presupuesto aproximado de 42 millones. Ni gustó demasiado ni recuperó bien lo invertido.
Aun así, no fue un error inútil
La anécdota no terminó en simple vergüenza. Theron dejó claro que, aunque considera la película terrible, no la borra de su historia porque le permitió trabajar con un director que admiraba mucho. Para la actriz, su carrera no es solo vista como una colección de éxitos, sino como una suma de experiencias, incluso las más fallidas.
Miramax Films
Al final, Operación reno quedó como una parada incómoda en la carrera de Charlize Theron, no como una herida irreparable. Después vinieron el Oscar, el músculo de Furiosa y la consolidación como figura capaz de moverse entre acción, drama y cine comercial con muchísima autoridad. Ella misma la llamó una película malísima, pero también entendió algo importante: un tropiezo así no define una carrera entera.