Hay romances de cine que funcionan, gustan al público, venden muchos boletos y se quedan como un bonito recuerdo. Y luego está Titanic, que hizo todo eso y mucho más. La película de James Cameron no solo se convirtió en un fenómeno mundial: también transformó a Leonardo DiCaprio y Kate Winslet en dos rostros imposibles de separar de la cultura popular. Además de arrasar en taquilla, la cinta terminó empatando el récord de más Oscar ganados por una sola película con 11 estatuillas.
Buena parte del hechizo de Titanic estaba en los protagonistas. DiCaprio era una estrella juvenil a punto de explotar, mientras que Winslet le dio a Rose una mezcla de elegancia, rebeldía y vulnerabilidad que la volvió inolvidable. Por eso, durante años, mucha gente asumió que la experiencia de filmar Titanic debió haber sido igual de mágica detrás de cámaras, aunque no fue así.
Un fenómeno de película y un rodaje peculiar
Poco después del estreno, Kate Winslet dejó claro que trabajar con James Cameron no había sido precisamente un paseo romántic.. En una entrevista con Los Angeles Times, la actriz dijo que el director de Avatar era "un hueso muy duro de roer" y que hubo momentos en los que estuvo "realmente asustada de él". Eso sí, también reconoció que terminó entendiéndolo y sintiendo admiración por él.
20th Century Fox
Las declaraciones de Winslet coinciden con otra frase que se le ha atribuido desde entonces: que para volver a trabajar con Cameron "tendrían que pagarle muchísimo dinero". Winslet explicó que el problema no era una enemistad personal, sino lo duro del proceso: Cameron tenía una visión clara de la película, pero también un temperamento muy complicado, especialmente con su equipo.
No era odio, sino la inmensidad de 'Titanic'
No fue el típico "pleito" de Hollywood, sino de una experiencia creativa tan intensa que dejó huella. Winslet nunca ha negado el impacto que tuvo Titanic en su vida, pero sí ha hablado de lo dura que fue la fama que vino después y del peso que cargó a partir de esa película. En 2024, recordó que lo que vino posterior al estreno fue "bastante desagradable"
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Visto así, tiene sentido que durante mucho tiempo no le entusiasmara la idea de repetir la fórmula con Cameron. No porque dudara de su talento, sino porque ya había vivido el nivel de presión, exigencia y desgaste que implicaba trabajar con él en una superproducción.
Cambio de planes
Pese a todo lo que dijo después de Titanic, Kate Winslet sí volvió a trabajar con James Cameron muchos años más tarde en Avatar: El camino del agua. El propio Cameron dijo en 2022 que creía que Winslet había salido "un poco traumatizada" por la escala de Titanic y por la responsabilidad que tuvo dentro de aquella producción.
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Al final, más que un odio absoluto, lo que hubo fue una distancia entre una colaboración y otra. Casi como si ambos necesitaran tiempo para volver a cruzarse en otro set sin cargar todo el peso de 1997 sobre los hombros. Titanic convirtió a Kate Winslet en leyenda, solo que detrás de ese estatus, también hubo un precio.