El error que cambió la vida de Meryl Streep: antes de ser actriz iba a ser abogada pero se quedó dormida
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Todos hemos tenido un momento torpe, una decisión tomada por cansancio y una mañana que se sale de control. En el caso de Meryl Streep, fue una señal de lo que debía hacer.

Meryl Streep tiene tantos personajes icónicos que hay hasta para elegir. Pero uno de ellos es la temible editora de Runway. Ahora, Miranda Priestly ha regresado a El diablo viste a la moda 2 junto con Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci, y resulta casi imposible no pensar en lo mucho que cambió la carrera de todos los involucrados. Miranda ya era una figura poderosa en la novela de Lauren Weisberger, pero Streep la convirtió en algo más: una jefa de hielo, una leyenda editorial, una mujer capaz de destruirte con dos palabras y una mirada sin levantar la voz.

Lo curioso es que esa carrera pudo no existir, o al menos no como la conocemos. Antes de convertirse en una de las actrices más respetadas de Hollywood, Meryl Streep llegó a considerar otro camino: estudiar Derecho. La anécdota que ha circulado durante años cuenta que tenía una entrevista para ingresar a la escuela de leyes, pero se quedó dormida y no llegó. En lugar de verlo como una tragedia académica, lo tomó como una señal.

El diablo viste a la moda 2
El diablo viste a la moda 2
Fecha de estreno 30 de abril de 2026 | 1h 59min
Dirigida por David Frankel
Con Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt
Usuarios
3,3
Sensacinemx
4,0
Cartelera y sesiones (850)

La actuación no siempre fue su plan más seguro

Streep no creció pensando necesariamente en ser una estrella de cine. Su relación con la actuación pasó primero por el teatro, por la formación seria y por una mezcla de talento natural con disciplina. Estudió en Vassar y más tarde en la Yale School of Drama, donde participó en numerosas producciones escénicas y empezó a construir esa flexibilidad que la convertiría en una actriz capaz de desaparecer dentro de cualquier personaje.

Fox 2000 Pictures

Pero incluso alguien como ella tuvo dudas. En distintas entrevistas ha hablado de la inseguridad que sentía en sus primeros años, de no verse como una actriz "obvia" y de no encajar del todo con la imagen clásica de estrella. Su posible salto al Derecho no suena tan raro cuando se piensa en una joven buscando una ruta más estable. Por suerte para el cine, no hizo su trabajo.

El detalle de quedarse dormida funciona casi como escena escrita para una película sobre su propia vida. Una mañana perdida, una entrevista que no ocurrió y una decisión que empujó todo hacia otro lado. Si hubiera llegado puntual, quizá Meryl Streep habría sido una abogada brillante, pero el mundo se habría quedado sin una filmografía enorme.

De Yale a convertirse en una leyenda imposible de copiar

Después de elegir la actuación, Streep construyó una carrera que no tardó demasiado en volverse seria. Pasó por el teatro, llegó al cine en los setenta y empezó a acumular papeles que mostraban un talento poco común. Con Kramer vs. Kramer ganó su primer Oscar. Con La decisión de Sophie confirmó que no estaba de paso. Luego vinieron décadas completas de personajes que otros actores estudiarían como si fueran manuales.

Playtone

Lo más curioso de Streep es que su grandeza nunca ha dependido de una sola imagen. Puede ser una editora de moda despiadada, una madre rota, una mujer enamorada, una villana musical, una primera ministra británica o una escritora excéntrica. Cambia la voz, el cuerpo, el ritmo y hasta la manera de respirar. Streep observa, calcula, espera y luego lanza la frase exacta.

Miranda Priestly, el papel que volvió meme a la excelencia

Con El diablo viste a la moda, Meryl Streep hizo algo que pocas actrices logran: convertir a un personaje secundario en el centro gravitacional de toda la película. Miranda no aparece en cada escena, pero su presencia se siente todo el tiempo. Cuando no está, los demás hablan de ella. Cuando entra, todos se acomodan. Y cuando habla, nadie respira demasiado fuerte.

El papel también tiene una rareza muy especial dentro de su carrera. No es el más dramático, ni el más premiado, ni el más físicamente transformador, pero sí uno de los más citados, imitados y queridos por el público. Miranda Priestly se volvió un idioma. Streep tomó un personaje que podía caer en caricatura y lo volvió elegante, cruel, cansado y humano a su manera. Y todo esto fue gracias a que no fue a una entrevista por cinco minutos más de sueño.

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