Guillermo del Toro, El laberinto del fauno y el Festival de Cannes volvieron a cruzar caminos dos décadas después del estreno de la película que transformó el cine fantástico contemporáneo. Pero lejos de tratarse de una celebración nostálgica, la proyección especial dentro de Cannes Classics terminó convirtiéndose en una confesión emocional sobre el duro camino que enfrentó el director mexicano para sacar adelante una de las obras más importantes de su carrera.
La Sala Debussy lucía completamente llena. Había aplausos, emoción y una sensación extraña: la de reencontrarse con una película que no envejeció, sino que parece más incómoda y vigente que nunca. Y Del Toro lo sabía desde el momento en que subió al escenario.
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La película que casi no existe
Antes de hablar sobre el impacto cultural de la cinta, el cineasta recordó el complicado proceso detrás de la producción. Lejos del prestigio que hoy rodea a la película ganadora de tres premios Oscar, el proyecto estuvo cerca de derrumbarse varias veces. Así lo relató:
La primera siendo ‘Mimic’ con los Weinsteins. Eso fue horrible... ‘El laberinto del fauno’ fue muy difícil en preproducción. Nadie quería financiarla, y en producción tuvimos todo lo que podía salir mal, salió mal
El director también recordó que la posproducción fue igual de complicada, dejando claro que la historia fantástica protagonizada por Ofelia nació en medio del caos. La declaración rápidamente comenzó a circular entre fans del cine y usuarios en redes sociales, muchos sorprendidos al descubrir que una película considerada hoy un clásico moderno estuvo a punto de no existir.
Cannes y el regreso de un clásico
Durante la presentación, Thierry Frémaux, delegado general del festival, recordó el impacto que tuvo la cinta cuando se proyectó originalmente en 2006. En aquella época, películas como Oldboy comenzaban a abrir espacio para propuestas más oscuras, violentas y fantásticas dentro de los grandes festivales de cine. Esto fue lo que dijo:
Hace veinte años fue la última película del festival. Este año es la primera
AFP
La reacción dentro de la sala confirmó algo que pocos filmes logran con el paso del tiempo; que El laberinto del fauno sigue conectando emocionalmente con las personas. Su mezcla de fantasía, violencia histórica y resistencia humana continúa resonando en un contexto político y social que, para muchos, vuelve a sentirse inquietantemente familiar.
El mensaje que hizo estallar Cannes
Sin embargo, el momento más poderoso llegó cuando Guillermo del Toro dejó de hablar del pasado y comenzó a hablar del presente. Del miedo, de los tiempos hostiles y del papel del arte frente a la violencia y la intolerancia.
Aunque el director mantuvo el humor durante buena parte de la charla, sus palabras dejaron claro que para él la película nunca fue solo un cuento fantástico. Era también una historia sobre la resistencia, la imaginación y la necesidad de conservar la humanidad incluso en los momentos más oscuros.
Veinte años después, El laberinto del fauno volvió a Cannes como un clásico. Pero también como un recordatorio incómodo de que algunas historias siguen siendo necesarias porque el mundo todavía no ha dejado atrás sus monstruos.