¿Ocultaban fortunas enteras 'bajo la mesa'? La polémica estrategia del Cine de Oro para evadir impuestos en México
Paloma MH
Paloma MH
-Redactora
Creo en la magia de Disney. Crecí con Toy Story, soñé con ser Jasmine y encontré en Woody a uno de esos personajes que te acompañan para siempre: noble, leal, protector y con un corazón enorme. Fan de las series mexicanas. Fan absoluta de las actuaciones de Angelique Boyer, especialmente en Teresa.

Detrás del glamour del Cine de Oro mexicano existieron estrategias financieras, empresas en el extranjero y disputas millonarias.

María Félix, Pedro Infante, Jorge Negrete y Dolores del Río son nombres que evocan la época más brillante del cine mexicano. Sin embargo, detrás de los reflectores, los contratos millonarios y el éxito de las grandes producciones, también existieron historias relacionadas con el dinero que rara vez llegan a las pantallas.

Durante décadas, el Cine de Oro fue una de las industrias más poderosas de México. Sus estrellas llenaban salas de cine dentro y fuera del país, mientras las productoras generaban ingresos que parecían inagotables. Con semejantes fortunas en juego, no tardaron en surgir mecanismos para administrar derechos, propiedades y ganancias que, con el paso del tiempo, terminarían envueltos en polémica.

El lado menos conocido de la época dorada

La imagen romántica del Cine de Oro suele estar asociada con vestidos elegantes, galanes inolvidables y películas que marcaron generaciones. Sin embargo, investigaciones periodísticas recientes han puesto el foco en otro aspecto de aquella industria: la compleja administración de los derechos cinematográficos y las ganancias derivadas de cientos de películas clásicas.

Reportajes publicados años después del auge cinematográfico, los derechos de más de 250 producciones mexicanas fueron gestionados mediante una red de empresas establecidas en distintos países.

Según estas investigaciones, parte de las operaciones involucraron compañías registradas en lugares como Holanda, Nueva Zelanda e Islas Vírgenes Británicas, una práctica que permitió mover importantes cantidades de dinero fuera de México.

 Allá en el rancho grande. 1936. ©Cultura UNAM
Allá en el rancho grande. 1936.

Los millones en la Época de Oro

Uno de los hallazgos más llamativos señala que un paquete de películas de la Época de Oro fue objeto de operaciones comerciales que alcanzaron decenas de millones de dólares.

La investigación sostiene que los ingresos derivados de estas transacciones terminaron circulando a través de fideicomisos y sociedades extranjeras, dificultando el seguimiento fiscal de los recursos.

Aunque este tipo de estructuras suele asociarse de inmediato con evasión de impuestos, los documentos disponibles muestran un panorama más complejo. La mayoría de los casos conocidos involucran a herederos, representantes legales y empresas encargadas de administrar catálogos cinematográficos muchos años después de la muerte de las grandes estrellas.

¿Las figuras del Cine de Oro participaron directamente?

A pesar de los rumores que durante años han circulado sobre supuestas estrategias utilizadas por actores y productores para ocultar fortunas, las investigaciones más sólidas no presentan pruebas de que figuras como María Félix, Pedro Infante o Jorge Negrete hayan participado de manera sistemática en esquemas de evasión fiscal personal.

Fotográfica

Lo que sí está documentado es la existencia de beneficios fiscales otorgados por el gobierno mexicano para impulsar la producción cinematográfica durante gran parte del siglo XX. Estas medidas buscaban fortalecer a la industria nacional y no necesariamente estaban relacionadas con prácticas ilegales.

Cine de Oro sigue generando preguntas

Más de medio siglo después del apogeo del Cine de Oro, el valor económico de aquellas películas continúa siendo enorme. Los derechos de transmisión, restauración y distribución siguen moviendo millones de dólares alrededor del mundo.

Por esa razón, las disputas legales y financieras relacionadas con estos catálogos continúan apareciendo en la conversación pública.

Y aunque las leyendas sobre dinero oculto y estrategias fiscales continúan alimentando la imaginación popular, la documentación disponible apunta a una realidad mucho más compleja de lo que cuentan los mitos de Hollywood a la mexicana.

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