Durante décadas, sus nombres fueron sinónimo de risas para millones de mexicanos. En una época en la que el cine familiar dominaba las carteleras, pocos dúos alcanzaron la popularidad de Viruta y Capulina, protagonistas de más de 40 películas y figuras imprescindibles de la comedia mexicana. Sin embargo, nadie esperaría que una de las amistades más exitosas del espectáculo terminaría marcada por el desencuentro, el resentimiento y una reconciliación que nunca llegó.
La unión de Marco Antonio Campos "Viruta" y Gaspar Henaine "Capulina" parecía genuina e inquebrantable. Compartieron escenarios, programas de televisión, giras internacionales y una carrera que los convirtió en ídolos de varias generaciones. Incluso su relación trascendió lo profesional, ya que hasta eran compadres y mantenían una cercanía que pocos imaginaban que terminaría rota.
Su historia comenzó en 1956 dentro del programa Cómicos y canciones de la XEW. El éxito fue inmediato. Gracias a su estilo de humor blanco y situaciones accesibles para toda la familia, pronto conquistaron la televisión, el teatro y el cine mexicano.
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De compañeros inseparables a rivales involuntarios
La popularidad de Viruta y Capulina creció rápidamente durante los años sesenta. Películas como Dos pintores pintorescos, Un par de robachicos y muchas otras consolidaron una fórmula que parecía imposible de romper.
Sin embargo, detrás de cámaras comenzaron a surgir diferencias relacionadas con el rumbo de sus carreras. Los rumores sobre una posible separación aparecieron desde 1964 y, un año después, se confirmó que ambos tomarían caminos distintos una vez concluidos sus compromisos profesionales.
Aunque intentaron reunirse más adelante debido a la insistencia del público, la relación ya no era la misma. Las tensiones acumuladas y las diferencias laborales terminaron debilitando una amistad que durante años había parecido inquebrantable.
Según contó Capulina años después, uno de los puntos de conflicto surgió cuando ambos recibieron propuestas para protagonizar programas por separado. Mientras uno de los proyectos logró mantenerse al aire, el otro fue cancelado antes de lo esperado, situación que habría generado incomodidad y resentimientos difíciles de superar.
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Una herida que nunca logró sanar
Con el paso de los años, el distanciamiento dejó de ser únicamente profesional. La comunicación desapareció y ambos comenzaron a evitarse incluso cuando coincidían en eventos relacionados con el medio artístico.
Uno de los episodios más dolorosos ocurrió tras la muerte de la esposa de Viruta. De acuerdo con testimonios posteriores, la relación ya estaba tan deteriorada que la esposa de Capulina fue rechazada durante el velorio, un hecho que terminó por cerrar cualquier posibilidad de reconciliación.
Capulina reconoció en diversas entrevistas que la ruptura le causó un profundo dolor. Aseguró que intentó acercarse a quien durante años consideró su amigo y compadre, pero nunca logró restablecer el vínculo.
Así fueron sus últimos días
El final de la historia resultó tan triste como inesperado para quienes crecieron viendo sus películas.
Marco Antonio Campos falleció el 19 de febrero de 1996 mientras era sometido a una cirugía cardíaca. Aunque Capulina tenía la intención de despedirse de él, posteriormente supo que existían instrucciones para impedirle el acceso al velorio.
Quince años después, el 30 de septiembre de 2011, Gaspar Henaine murió a los 84 años tras complicaciones de salud derivadas de una obstrucción intestinal y un cuadro de neumonía.
La dupla que hizo reír a generaciones enteras terminó separada por un conflicto que jamás encontró solución. Aun así, el trabajo de Viruta y Capulina continúa vivo en las películas que marcaron una época dorada de la comedia mexicana y que siguen despertando nostalgia entre quienes crecieron viendo sus aventuras en la pantalla.