Diego Luna, actor: "Perdí a mi madre cuando tenía dos años y toda mi vida he tratado de explicarme esa ausencia"
por Sergio Negrete
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Antes de 'Y tu mamá también', 'Rogue One' o 'Andor', Diego Luna creció rodeado de escenarios junto a su padre. La muerte de su madre terminó convirtiéndose en una ausencia que también aparece en las historias que ha decidido contar.

Diego Luna ha pasado buena parte de su vida frente a una cámara. Comenzó a actuar siendo niño, compartió una de las películas mexicanas más reconocidas de este siglo con Gael García Bernal y décadas después terminó encabezando Andor, una de las series más celebradas del universo de Star Wars. Paralelamente construyó otra carrera como director, con películas como Abel, César Chávez y ahora Ceniza en la boca.

Detrás de varios de esos trabajos aparece un tema que Luna reconoce como profundamente personal: la ausencia de los padres. Su madre, Fiona Alexander, murió en un accidente automovilístico en 1982, cuando él tenía apenas dos años. "Perdí a mi madre cuando tenía dos años y toda mi vida he tratado de explicarme esa ausencia", ha explicado el actor al hablar de una pérdida que ocurrió demasiado pronto como para conservar recuerdos completos, pero que terminó acompañándolo durante toda su vida.

Y tu mamá también
Y tu mamá también
Fecha de estreno 8 de junio de 2001 | 1h 45min
Dirigida por Alfonso Cuarón
Con Maribel Verdú, Gael García Bernal, Diego Luna
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4,0
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3,2
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Diego Luna creció entre teatros junto a su padre

Fiona Alexander era una artista y diseñadora de vestuario británica que llegó a México durante los años 70. Murió a los 34 años mientras se encontraba trabajando en Antonieta, película dirigida por Carlos Saura. Después de su muerte, Diego quedó al cuidado de su padre, Alejandro Luna, uno de los escenógrafos más importantes del teatro mexicano.

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Eso hizo que buena parte de su infancia transcurriera entre ensayos, camerinos y escenarios. Luna ha recordado que el teatro terminó funcionando también como una especie de familia extendida. Su padre viajaba constantemente por trabajo y las personas que los rodeaban fueron ocupando algunos de esos espacios cotidianos que habían quedado vacíos.

A los seis o siete años ya decía que quería convertirse en actor. No tardó demasiado en hacerlo realidad: comenzó trabajando en televisión y teatro antes de dar el salto al cine. Con el tiempo entendió que aquella necesidad de contar historias también estaba relacionada con la casa en la que había crecido y con las preguntas que nunca pudo hacerle a su madre.

La ausencia materna también aparece en sus películas

Cuando Luna debutó como director de largometrajes con Abel en 2010, eligió la historia de un niño dentro de una familia donde falta el padre. Durante el Festival de Sundance explicó que había crecido en una casa donde su madre estaba ausente y que su padre había tenido que asumir ambos lugares. Incluso entonces reconocía su fascinación por las familias sostenidas por una sola figura.

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Más de 15 años después volvió al mismo territorio con Ceniza en la boca. La película adapta la novela de Brenda Navarro y sigue a Lucila, una joven mexicana que viaja a España junto a su hermano para reencontrarse con su madre después de años de separación. La mujer se marchó buscando una vida mejor para sus hijo. Para Lucila,aquella decisión se vivió como abandono.

Luna encontró ahí una situación que conocía demasiado bien. "Hablar de la ausencia materna es hablar de mi vida", reconoció durante la promoción de la cinta. La película le permitió explorar algo que le interesa especialmente: las historias que una persona construye para explicarse aquello que ocurrió cuando todavía era demasiado pequeña para comprenderlo.

Convertirse en padre también cambió la manera de mirar esa historia

La relación de Luna con esa ausencia tomó otra dimensión cuando tuvo hijos. El actor ha contado que muchas de sus decisiones laborales están marcadas por el deseo de estar presente para ellos, precisamente porque conoce la sensación de crecer con una figura fundamental que falta. También ha reconocido que convertirse en padre coincidió con el momento en que comenzó a sentir la necesidad de dirigir sus propias historias.

Aalgunas tradiciones de su infancia adquirieron un significado distinto. Al hablar de El libro de la vida, Luna recordó que el Día de Muertos le sirvió desde pequeño para entender qué significaba perder a alguien y cómo los recuerdos permiten conservar cierta presencia después de la muerte.

Hoy, cuando mira su filmografía como director, Luna reconoce que acaba regresando una y otra vez al mismo lugar. A veces aparece un padre ausente, y otras, una madre que vive al otro lado del océano. No siempre parte de su propia biografía de manera consciente, pero termina encontrándola ahí.

Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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