Una de las frases más famosas de la historia del western fue improvisada: no la pronunció Clint Eastwood, sino otro icono
por Sergio Negrete
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Una escena de El bueno, el malo y el feo terminó convirtiéndose en uno de los momentos más recordados del cine gracias a una ocurrencia que jamás apareció en el guion. Sergio Leone quedó tan encantado que decidió conservarla.

Un sombrero de ala ancha, un poncho, un cigarro entre los labios y una mirada capaz de intimidar a cualquiera. Clint Eastwood convirtió esos elementos en parte de la historia del western gracias a sus colaboraciones con Sergio Leone. Películas como Por un puñado de dólares y La muerte tenía un precio transformaron al actor en una estrella internacional y dejaron algunas de las escenas más reconocibles del cine.

Pero Eastwood compartió pantalla con otros intérpretes que también consiguieron personajes inolvidables. En 1966, Leone reunió a tres pistoleros dispuestos a engañarse, traicionarse y dispararse por un botín escondido durante la Guerra Civil estadounidense. Entre ellos había un bandido mexicano que hablaba demasiado, tenía un sentido del humor peculiar y terminó pronunciando una de las frases más célebres del género. Lo mejor es que nadie había escrito aquellas palabras.

La frase improvisada que hizo reír a Sergio Leone durante el rodaje

La película era El bueno, el feo y el malo, tercera entrega de la llamada Trilogía del Dólar. Clint Eastwood interpretaba al Rubio, Lee Van Cleef era Sentencia y Eli Wallach daba vida a Tuco, conocido como el Feo. Aunque Eastwood era la gran estrella, Wallach consiguió robarse varias escenas gracias a su manera de interpretar a un bandido oportunista, impulsivo y capaz de salir de las situaciones más peligrosas.

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Una de esas escenas ocurre cuando Tuco está disfrutando de un baño. Un antiguo enemigo armado con un revólver aparece para vengarse y comienza a explicarle todo lo que piensa hacerle. El bandido escucha tranquilamente hasta que saca una pistola escondida bajo el agua y dispara varias veces, acabando con su adversario antes de que termine su discurso.

Entonces pronuncia una frase que Eli Wallach improvisó durante el rodaje: "Cuando tengas que disparar, dispara. No hables". En inglés, la línea original dice: "When you have to shoot, shoot. Don't talk". El comentario provocó las carcajadas de Leone y del equipo de filmación, por lo que decidieron conservarlo en el montaje definitivo. La frase terminó siendo tan famosa que en 2012 la radio estadounidense NPR tuvo que publicar una corrección después de atribuírsela equivocadamente a Clint Eastwood.

Eli Wallach tuvo libertad para inventar los gestos y las bromas de Tuco

La elección de Wallach había comenzado con otra película del Oeste. Sergio Leone quedó impresionado con su actuación en La conquista del Oeste y también conocía su trabajo como Calvera, el villano de Los siete magníficos. Cuando su representante le habló de un director italiano que quería contratarlo para un western, el actor se mostró escéptico. Nunca había escuchado hablar de ese tipo de producciones y le parecía una combinación extraña.

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Su opinión cambió después de conocer a Leone y ver fragmentos de La muerte tenía un precio. Durante el rodaje, el director le permitió aportar ideas para construir a Tuco, desde su sombrero de paja y sus rodilleras de cuero hasta su costumbre de persignarse rápidamente varias veces. Wallach había observado ese gesto durante su infancia en Brooklyn y decidió exagerarlo para darle personalidad al bandido.

Otra improvisación ocurrió durante la visita de Tuco a una armería. El personaje comienza a revisar distintas pistolas, desmontarlas y combinar sus piezas hasta fabricar el arma que desea. Wallach contó años después que apenas sabía cómo realizar aquellos movimientos, pero Leone dejó la cámara encendida para que experimentara libremente. Buena parte de las reacciones del personaje surgieron mientras el actor intentaba comprender lo que tenía entre las manos.

El western de Sergio Leone que convirtió a Eli Wallach en una leyenda

El rodaje se realizó entre Italia y España, con largas jornadas bajo el calor del desierto de Almería. Wallach recordó que trabajaban desde el amanecer hasta el anochecer, seis días a la semana, sin las comodidades habituales de las grandes producciones estadounidenses. Incluso protagonizó momentos peligrosos, como la explosión de un puente durante una secuencia en la que compartía escena con Eastwood. El propio Clint le recomendó alejarse antes de la detonación para evitar que las piedras alcanzaran a los actores.

La película terminó convirtiéndose en uno de los grandes clásicos del western, impulsada también por la música de Ennio Morricone y el famoso enfrentamiento final entre los tres protagonistas. Para Wallach, quien falleció en 2014 a los 98 años, Tuco siguió siendo uno de sus personajes más reconocidos. En una entrevista con Sight and Sound, recordó que los seguidores todavía le repetían aquella frase que había pronunciado una sola vez durante el rodaje y nuevamente en el estudio de doblaje.

Actualmente, El bueno, el feo y el malo puede verse en México mediante los canales de MGM+ disponibles en Apple TV y Prime Video, que requieren una suscripción adicional. Para quienes quieran recuperar la famosa escena, basta buscar al bandido que está tomando un baño y descubre que su visitante prefiere hablar antes que disparar.

Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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