El rodaje de este documental duró aproximadamente dos meses entre diferentes quirófanos locales de las zonas de Madagascar y Mozambique.
Debido a que la ONU ha declarado que la fístula obstétrica es una de las lesiones más graves durante el parto, el acceso a los quirófanos para este tipo de operaciones era bastante restringido, por lo que el cineasta Lorenzo Hagerman se las arregló para capturar este difícil procedimiento para transmitir lo que se vive en Madagascar a otras partes del mundo.