Dolly: Juega conmigo
Críticas
3,5
Buena
Dolly: Juega conmigo

Dolly transforma los juegos infantiles en un violento espectáculo slasher

por Paloma MH

Las películas de muñecas asesinas parecían haber agotado todas sus posibilidades dentro del cine de terror moderno. Entre posesiones demoníacas, juguetes malditos y robots con inteligencia artificial, el género parecía repetirse constantemente. Sin embargo, Dolly encuentra una manera distinta —y bastante enfermiza— de regresar a ese universo: transformar la infancia en una pesadilla grotesca llena de sangre, ansiedad y juegos macabros que por momentos recuerdan a La masacre de Texas.

Y aunque la película definitivamente no será para todos por su nivel de violencia explícita y gore exagerado, terminé disfrutando muchísimo esta experiencia slasher precisamente porque entiende perfectamente el tipo de locura que quiere ofrecer.

Dolly: Juega conmigo
Dolly: Juega conmigo
Fecha de estreno 28 de mayo de 2026 | 1h 23min
Dirigida por Rod Blackhurst
Con Fabianne Therese, Seann William Scott, Ethan Suplee
Cartelera y sesiones (356)

¿De qué trata Dolly?

La historia sigue a una pareja que termina atrapada en el territorio de Dolly, una perturbadora asesina obsesionada con convertir mujeres en muñecas humanas. Sus víctimas son secuestradas, sedadas y obligadas a participar en una serie de juegos enfermizos donde sobrevivir depende de obedecer cada uno de sus rituales infantiles: cambiar pañales, tomar biberón e incluso recrear momentos maternales completamente distorsionados.

Mientras tanto, los hombres parecen representar una amenaza dentro del mundo de Dolly, lo que provoca algunas de las escenas más violentas y grotescas de toda la película.

Dolly: un slasher grotesco entre sangre, ansiedad y trauma infantil

Lo primero que hace funcionar a Dolly es que nunca intenta disfrazarse de algo más “elevado” o sofisticado. La película abraza completamente su naturaleza slasher y construye una experiencia incómoda donde el miedo nace más de la desesperación física y la ansiedad de escapar que de elementos paranormales.

Por momentos, la sensación de encierro, suciedad y persecución recuerda muchísimo al estilo de La masacre de Texas. Aquí el terror no depende de jumpscares constantes, sino de la presencia perturbadora de una asesina que parece disfrutar cada segundo del sufrimiento de sus víctimas.

Gran parte del mérito está en el diseño de Dolly. La muñeca logra ser visualmente inquietante gracias a su apariencia desgastada, su tamaño exagerado y la manera torpe pero agresiva en la que se mueve. Cada vez que aparece en pantalla existe una sensación constante de peligro y ansiedad.

Película Dolly. Filmaffinity
Película Dolly.

Las escenas gore también son uno de los elementos más extremos de la película. Dolly no tiene miedo de mostrar mutilaciones, sangre y heridas grotescas que probablemente harán que muchos espectadores quieran apartar la mirada. Una de las secuencias más impactantes involucra al novio de la protagonista, quien termina brutalmente desfigurado en un momento tan desagradable como absurdamente impactante.

Sin embargo, también es ahí donde aparecen algunos de los principales problemas de la película. Conforme avanza la historia, Dolly exagera demasiado la resistencia física de sus protagonistas. Hay heridas, golpes y caídas que en una situación real serían imposibles de sobrevivir, pero la película decide ignorar cualquier lógica para mantener el caos hasta el final. Ese exceso puede romper un poco la tensión durante el último acto.

Película Dolly. Filmaffinity
Película Dolly.

Aun así, debajo de toda la sangre y violencia sí existe una idea emocional interesante relacionada con el abandono y la falta de cariño. La película deja pequeñas pistas sobre una infancia rota y una obsesión enfermiza por recrear aquello que Dolly nunca tuvo realmente: afecto, atención y una familia. Eso convierte a la asesina en algo más extraño que un simple monstruo slasher.

Y quizá lo más inquietante llega justamente en el desenlace. Aunque la protagonista logra escapar, la película deja señales de que el horror nunca terminó realmente. Dolly sugiere que ciertas experiencias terminan marcándote para siempre y que sobrevivir no necesariamente significa salvarse.

Así, Dolly termina funcionando como una experiencia grotesca, incómoda y exageradamente sangrienta que seguramente dividirá al público, pero que también entiende perfectamente cómo provocar ansiedad real dentro de su propia locura slasher.

¿Quieres leer más críticas?