En septiembre de 1940, en el contexto de la Francia recién organizada bajo el régimen de Vichy, Henri Marre llega solo a la ciudad con la intención de reinventarse. A sus 49 años, se encuentra en la ruina económica, separado de su familia y únicamente cargando consigo su manifiesto autopublicado Notre Salut, donde ha plasmado su visión del país y de la reconstrucción nacional. Convencido de su papel como ingeniero y pensador estratégico, Henri cree firmemente que la eficiencia y la organización son la clave para reconstruir una nación en crisis. Por ello, busca integrarse en la nueva administración, adaptándose con rapidez a las reglas del sistema y tratando de ganar un lugar dentro del nuevo orden que se está formando. Sin embargo, a medida que se adentra más en ese entorno político cada vez complejo y oportunista, su ambición comienza a mezclarse con una necesidad más íntima, humana y desesperada como escapar de su propia ruina.