El 16 de noviembre de 2019, a tan solo ocho días de cumplir 50 años, el ultramaratonista Kevin Kline se propuso correr 300 millas a través de la monumental Dalton Highway, una de las carreteras más peligrosas del mundo ubicada en Alaska, en pleno invierno, todo con el único objetivo de generar conciencia sobre el cáncer infantil. Con temperaturas que caen hasta -40°F y un terreno inquebrantable cubierto de hielo, Kevin no solo se enfrentó a los distintos elementos de la madre naturaleza, sino también a la misión de llevar una mochila de 8 libras que contiene los nombres de niños luchando contra el cáncer pediátrico. A medida que recorrió esta carretera en oscuridad casi total, el desgaste físico y mental puso a prueba los límites de su cuerpo. Sin embargo, después de completar las 200 millas, Kevin se vio obligado a detenerse cuando su cuerpo ya no podía responder más, lo que puso a su equipo en un dilema crucial que podría cambiar el curso de su misión.