Garance es una joven actriz que intenta abrirse paso en el competitivo mundo artístico de París, pero la realidad dista mucho de sus aspiraciones. Sin estabilidad ni el reconocimiento que tanto anhela, su vida avanza entre castings fallidos, trabajos ocasionales y una rutina marcada por la incertidumbre, lo que la ha llevado a sentirse cada vez más asfixiada. Aún así, mantiene una actitud valiente y esperanzadora, aferrándose a cada oportunidad mientras se deja llevar por un estilo de vida intenso, donde el alcohol se convierte en su único refugio. Sin embargo, cuenta con el cariño de su hermana menor y el inicio de una relación sincera con Pauline, que sirven como pequeños rayos de luz que le dan sentido y apoyo. A medida que estos vínculos crecen, Garance comienza a enfrentarse a sus propios demonios, iniciando un camino complicado pero necesario hacia la renovación personal, pero a medida que consume cada vez más, se encuentra al borde de la misma muerte.