Una mirada real, reflexiva y brutalmente necesaria que expone el lado más incómodo del entorno digital.
por Carolina CantoralFue hace 16 años que llegó a cines Red Social, una película basada en los hechos reales sobre el nacimiento del fenómeno de internet, Facebook y las rivalidades, problemas y traiciones que surgieron ante el éxito de la plataforma.
Ahora este 2026 llega El poder de la red, una película que aunque no funciona como una secuela, es una pieza complementaria a la exitosa cinta de 2010 dirigida por David Fincher. En esta nueva entrega dejamos atrás a un Mark Zuckerberg universitario y a aquellos personajes que formaron parte de su creación, para adentrarnos en un problema que llega a escalas mundiales tras el brutal crecimiento de la compañía pues como se lee en el eslogan del filme “Hace mucho pasamos la etapa de hacer amigos”.
Así, con El poder de la red, Aaron Sorkin regresa como guionista y ahora se incorpora también como director con Jeremy Strong como un Mark Zuckerberg más maduro, Mikey Madison en el papel de Frances Haugen y Jeremy Allen White como el reportero Jeff Horwitz.
El poder de la red se basa por completo en los hechos reales que tomaron lugar entre 2019 y 2021 que dieron vida a "Los archivos de Facebook", el polémico reportaje publicado por el Wall Street Journal. La historia sigue los pasos de Frances Haugen (Madison), una ingeniera de Facebook que decide romper el silencio y buscar la ayuda del periodista Jeff Horwitz (White) para sacar a la luz y denunciar públicamente las prácticas secretas y cuestionables de la compañía.
Al unir fuerzas, ambos se adentran en un camino lleno de riesgos para exponer información que la empresa mantenía oculta y el proceso que enfrentaron Horwitz y Haugen para revelar cómo las decisiones internas de Facebook impactaron en la vida de millones de usuarios en todo el mundo.
El objetivo era muy claro: poder demostrar que Facebook era consciente plenamente de los daños que causaban sus redes sociales. Entre estos problemas destacaban los efectos perjudiciales de Instagram en los adolescentes o la forma en que la plataforma fomentaba actos de violencia, evidenciando que la empresa prefirió proteger sus ganancias económicas antes que cualquier otra cosa.
A pesar de que el caso de El poder de la red fue uno que vimos en tiempo real, esta película llega como una historia más que necesaria, sobre todo en tiempos donde las redes sociales han ganado mayor relevancia a nivel global. En 2010, cuando estrenó Red Social nuestra conexión como sociedad con las redes sociales era completamente diferente, las redes estaban pensadas como un espacio para compartir y conectar, ahora más de 20 años después es impresionante (y terrorífico) el poder de las redes en nuestro día a día y en cada uno de los aspectos que nos rodean como sociedad.
Es por eso que El poder de la red llega a recordarnos el sutil (y aparentemente inocente) poder que las redes tienen incluso en nuestras decisiones, nuestra manera de convivir en sociedad e incluso hasta los problemas que se generan en nosotros como la depresión o la ansiedad.
Aaron Sorkin logra desenredar el polémico caso real a través de una historia entretenida y digerible para el público y que busca recordarnos todo lo que hay detrás del éxito global como lo es Facebook. Una compañía que estuvo dispuesta a dejar de lado la integridad ética con tal de beneficiar sus ganancias.
Sony Pictures
Sin duda, El poder de la red es una buena película y que a pesar de tener en sus manos un caso tan complejo y con tantas capas, Sorkin logra llevar esta historia mediante una narrativa entretenida que mantiene el interés de principio a fin y con un ritmo dinámico que no da tregua.
Sin embargo, la desventaja con la que llega El poder de la red es estar a la sombra del trabajo previo de Fincher y las múltiples comparaciones que puedan surgir. Es por eso que es preciso tomar en cuenta que lejos del estilo de Fincher, la propuesta de Sorkin funciona por mérito propio como una excelente cinta de periodismo de investigación bastante correcta y respaldada con actuaciones impecables que puede recordarnos a películas al puro estilo de Spotlight o Todos los hombres del presidente.
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Sin duda, tengo que destacar una vez más al elenco el cual es completamente acertado. Tras haber ganado el Oscar hace apenas unos años, Mikey Madison regresa a la pantalla para recordarnos porque es una de las grandes promesas de Hollywood, junto a un Jeremy Allen White impecable y por supuesto, la cereza del pastel, Jeremy Strong como Zuckerberg –si bien había escepticismo al no tener a Jesse Eisenberg de regreso en el personaje– Strong llega con una versión no solo más madura, sino frívola y cuidada del empresario digna de ser reconocida y donde es evidente la preparación actoral para lograr replicar cada manerismo y mirada del propio Zuckerberg.
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El poder de la red llega con un guion y un reparto digno de reconocer y cumple su propósito al poner sobre la mesa el incómodo recordatorio que detrás de cada like y recomendación personalizada existe un poder enorme que apenas comenzamos a entender.
Es por eso que esta cinta nos invita a medir el alcance real de los algoritmos en nuestra vida cotidiana, cuestionar lo que consumimos digitalmente y recordar la necesidad de conservar nuestro propio criterio en un entorno donde podemos ser fácilmente manipulados.