Aislado en la penumbra de su taller, un escultor ciego dedica todos sus días a moldear figuras humanas de arcilla, rodeado de decenas de figuras deforme y rotas, restos silenciosos de una búsqueda artística que no parece tener fin. Impulsado por una obsesión casi enfermiza por la alcanzar la perfección, vuelca cada músculo, cada gesto y cada fragmento de su fuerza y energía en una nueva creación que, contra todo pronóstico, cobra vida. Sin embargo, lejos de sentirse satisfecho, el artista es incapaz de reconocer el valor de su obra dado que su ceguera va más allá de lo físico, puesto que ha perdido la objetividad y la capacidad de mirar con amor su investigación artística original. Convencido de que ha fracasado una vez más, decide abandonarla justo como al resto de sus creaciones desechadas. Sola en el taller, la figura viviente junto a las otras creaciones olvidadas deberán enfrentarse al dolor del rechazo y descubrir el poder de la pertenencia.
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