Ambientada en un pequeño pueblo de Nueva Zelanda a mediados de la década de los 2000, ‘Big Girls Don’t Cry’ narra la historia de Sid (Ani Palmer), una chica de 14 años que se encuentra atravesando por un momento crucial en su vida. En plena etapa de la adolescencia, se siente atrapada entre su creciente curiosidad sexual y el deseo de pertenecer a una comunidad. Cuando empieza a juntarse con un grupo de chicas mayores, Sid comienza a probar varias identidades y experimenta nuevas emociones como beber, ir a fiestas, fumar marihuana y vestirse de forma más sugerente para tratar de sentirse parte del grupo, especialmente cuando se siente atraída por una de ellas, lo que la empuja a aceptar situaciones que no termina de comprender del todo. Pero sin importar cuánto se esfuerce, la sensación de no pertenecer persiste mientras lidia con las complejidades de la adolescencia y el autodescubrimiento.