Muchos años antes de haber alcanzado la gloria en Japón con su imitación de la cantante de pop Aya Matsuura en 2008, Ai Haruna pasó por un largo y complejo camino como un joven llamado Kenji, quien creció sintiéndose fuera de lugar y enfrentando el peso de las miradas ajenas, pero a pesar de todo ello nunca abandonó su sueño de convertirse en una idol, inspirado por las grandes estrellas del pop japonés de los años 80. Su destino cambió para siempre cuando conoció al Doctor Koji Wada, un médico con un pasado traumático que por primera vez se enfrentó a las dificultades que existían con las personas con disforia de género. Sin embargo, decidió acompañarlo en su proceso para someterse a una operación de reafirmación de género, un acontecimiento que marcaría la vida de ambos. En un contexto de incomprensión social y fuertes críticas, paciente y doctor forjaron una estrecha relación basada en la empatía, el respeto y la confianza.
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