Jamie (Susan Kent) es una mujer de cuarenta años con un carácter explosivo y una forma de vivir tan impulsiva como caótica. Aunque intenta seguir adelante, parece incapaz de poner en orden su vida. Pero su situación da un giro más complicado cuando tiene una fuerte discusión con su madre Anne (Robin Duke), la cual termina con Jamie siendo expulsada de la casa donde vivía. De repente, se encuentra sin un lugar al que llamar hogar y con su vida personal completamente desordenada. Al mismo tiempo, su relación amorosa llega a su fin, dejándola emocionalmente inestable y sin un rumbo claro. En medio de este momento de crisis, Jamie empieza a toar una serie de decisiones impulsivas que solo agravan su situación, siendo la más polémica de todas cuando comienza un inesperado romance con el marido de su mejor amiga, lo que pone en riesgo su amistad más importante y añade más tensión a su ya complicada vida.