En la Ruanda de 2012, el país busca dejar atrás el silencio impuesto tras el genocidio tutsi de 1994, por lo que los tribunales comunitarios se han convertido en una herramienta clave para buscar justicia y sanar las heridas colectivas. Vénéranda, una sobreviviente marcada por esa tragedia, se ha comprometido profundamente con esta causa, organizando encuentros entre víctimas y familiares de los perpetradores donde, a través de estos espacios, se promueve el dialogo como una vía para enfrentar el pasado. Aunque para algunos estas conversaciones representan una oportunidad para sanar, para otros es considerado como un acto de traición. Pero mientras guía a otros en su proceso, su propia vida da un giro inesperado cuando su hija le revela que está embarazada y le confiesa la verdad sobre el padre. A partir de este hecho, Vénéranda se ve obligada a afrontar sus propias contradicciones y los aspectos más oscuros de su pasado.